fuera de control

¿Alguna vez has tenido uno de esos días-semanas-años, cuando todo se siente fuera de control? ¿Demasiadas personas con necesidades? ¿Demasiado en que pensar? ¿Demasiado que hacer?

Yo he estado allí. No, la verdad es que estoy allí ahora. A veces me siento como si no pudiera respirar, como si tuviera una piedra enorme presionando contra mi pecho. Otras veces me siento toda nerviosa y acelerada como si hubiera bebido demasiadas bebidas energéticas o demasiadas tazas de café. Hablo demasiado rápido, pero lucho para conectar algunos pensamientos coherentes. Un amigo lo describió como una bola de nieve… ideas remolinando por todas partes en su cabeza, incluso después de que ella se sienta o se acuesta a descansar. Algunas personas sueñan que están en un carro, rechinando llantas al dar vuelta en las esquinas mientras pierden el control o que salen volando al acantilado destrozando los muros de contención.

¡Detén el auto! ¡Quiero salir!

El problema es… Yo no estoy en un auto. Estoy viviendo la vida y no puedo salir. Puedo, sin embargo, aprender a controlar la velocidad y manejar mejor las curvas. Para controlar mi nivel de estrés, he practicado un par de consejos en los últimos años (que estoy volviendo a aplicar esta semana). Estos son algunos de ellos…

Hablar con alguien: Ayuda a tener otra perspectiva, recibir asesoramiento objetivo, escuchar experiencias y consejos, o simplemente reír con un amigo o mentor sobre el caos. No requiere mucho tiempo; una charla en el pasillo, una conversación honesta durante el almuerzo, una llamada telefónica o una cita en un café puede hacer una gran diferencia en mi actitud.

Recordar urgente versus importante: He puesto una presión innecesaria sobre mí misma porque quiero que se haga algo AHORA que no necesita realmente suceder de inmediato. Muchas citas puede ser re-programadas, fechas de entrega ajustadas, las facturas pagadas a plazos, proyectos soñados pospuestos para un mejor momento. Si algo está causando estrés, pero no es realmente urgente, estoy aprendiendo a dejarlo para más tarde.

Comprobarlo visualmente: Rápidamente sobrecargo mi calendario cuando generalizo las tareas y el tiempo disponible. Para contrarrestar esta situación, cuando siento la vida fuera de control, anoto todas las tareas o categorías grandes que tengo pendiente y luego programo un tiempo específico para ellas a fin de que el calendario me ayude a ver la realidad. “Lo haré mañana”, requiere que en realidad confirmo que mañana tengo algo de tiempo libre. “Lo puedo hacer la próxima semana” significa que hay un día vacío o parte de un día realmente disponible para la nueva idea. Si no tengo tiempo extra, tengo que entender – y ver – tengo que sacar un compromiso anterior fuera de mi agenda ​​cuando añado uno nuevo.

Pensar en el ritmo: La vida es un viaje, que va y viene. Hay fechas límites… y el aburrimiento, los semestres escolares… y las vacaciones, los amigos… y la soledad, los bebés recién nacidos… y los graduados, las bodas… y los funerales, la salud… y las crisis, los ascensos… y la jubilación, etc. Mucho de esto no podemos controlar, pero algunas cosas sí. No quiero añadir más estrés por encima del estrés por estar estresada. Cuando acepto y aprecio donde estoy y practico estos consejos cuando me es posible, respiro un poco mejor, pienso más claramente y mantengo el control.

Y tú… ¿Está tu día-semana-año fuera de control? ¿Cómo manejas el estrés?

luchando contra la marea

¿Alguna vez has sentido que estás “nadando contra la corriente”? ¿Has sentido que la puerta que mantienes abierta tiene un fuerte resorte de tensión que la azotará cerrándola tan pronto la sueltes? ¿Alguna vez has sentido que tu arduo trabajo y pasiones son como un castillo de arena que es arrastrado por el agua cuando sube la marea?

En lo personal he estado luchando con esa clase de sentimientos en las últimas semanas. En una posición de liderazgo que tenía en el pasado, dí mi mayor esfuerzo para propiciar un cambio de cultura en el que firmemente creo. Algunas de las cosas que impulsábamos eran el liderazgo de equipo, equidad en el valor y desarrollo de mujeres y hombres, integridad en carácter y finanzas, y una disposición de evaluar los resultados con honestidad.

Junto con mi esposo, tratamos de dirigir con el ejemplo; proveemos materiales y capacitaciones; honramos a aquellos compañeros de trabajo que demostraban los valores que nos distinguían, y celebramos el ambiente y crecimiento que resultaba de nuestros esfuerzos. Fue un arduo trabajo en donde había resistencia y ataques personales, y pagamos el precio física, emocional y relacionalmente.

De igual manera, fuimos bendecidos con el apoyo y motivaciones de unos compañeros, mentores, y la emoción de ver vidas transformadas. En su momento, pensé que el sueño de relaciones sanas y de una organización sana valía la pena todo ese dolor.

Lamentablemente, hoy en día mirando hacía atrás en esa experiencia, cuestiono más… mucho de lo que “construimos” ha desaparecido. Muchas cosas son diferentes; el ambiente, las personas, los resultados… Me pregunto, ¿Todo mi arduo trabajo logró algo en realidad? ¿Valió la pena la subida cuesta arriba tan solo por un cambio a corto plazo, un cambio superficial?

He aprendido mucho acerca de trabajar siendo líder. Ahora necesito aprender a soltar. Necesito vivir con la tensión entre el deseo por dejar un legado… y el contentamiento de haber dado lo mejor de mí cuanto me tocó hacerlo.

¿Tienes algún consejo para mí? ¿Qué haces cuando tu arduo trabajo es arrastrado por la marea?

señales de advertencia

Viajando por Nuevo México, nos detuvimos en una parada de descanso e inmediatamente estuvimos alertas gracias  a una señal que decía “Cuidado, víboras de cascabel en la zona!”

En  mi nuevo trabajo aquí en Orlando, todos los días paso por una señal que dice “Precaución, caimanes!” y camino con una visión periférica mucho más alerta.

Hay muchos peligros diferentes presentes dependiendo del lugar…dependiendo de las circunstancias… dependiendo de la persona.

Una señal de advertencia aumenta mi conciencia de una amenaza potencial  y a menudo cambia mi comportamiento para evitar una herida o un daño. 

La mayoría de las veces que pienso en advertencias, me preocupan las amenazas externas a mi seguridad, pero cuando pensé en estas señales esta semana, me di cuenta de que también hay muchos peligros que amenazan mi bienestar… amenazas contra mi paz interior, productividad y relaciones sanas… y puedo aprender a leer esas señales también.

Una de las señales más fuertes que he aprendido a leer en mi vida es el resentimiento. Por lo general tengo alta energía y soy muy extrovertida. Si comienzo a sentirme molestada por peticiones de ayuda, interrupciones en mi día o cambios en mi horario, reconozco que estoy en “peligro” debido a mi cansancio físico, saturar mi agenda o falta de límites en mis relaciones.

Otra señal para mí es la impaciencia. Disfruto ser coach y mentora, así que cuando prefiero hacerlo yo en lugar de dejar a alguien más que aprenda, o cuando no puedo darle gracia a alguien que no tiene la misma experiencia que yo o el mismo nivel de habilidad, mi impaciencia es una señal de “peligro” en las actitudes de mi corazón. Estoy llena de orgullo y muy enfocada en mí misma en lugar de ver los beneficios a largo plazo de desarrollar a otros.

Un espíritu crítico es otra señal para mí. Cuando estoy consiente que sólo me estoy quejando de lo negativo de situaciones o las debilidades de otras personas, esa es una señal muy clara para mí de que el estrés o el temor está amenazando mi usual optimismo y mis relaciones.

Éstas son solo algunas señales de advertencia que indican amenazas a mi paz interior y relaciones sanas. Cuando estas señales aparecen en mi vida estoy aprendiendo a evaluar qué amenazas están presentes y después cambiar mi comportamiento ¡para no causar heridas o daño en algún lugar!

¡Estoy segura de que puedo pensar en muchas otras! ¿cuáles son algunas señales de advertencia en tu vida? 

détente para avanzar

La semana pasada, escuché varias canciones que en la letra decían “¡quiero volar!” Comencé a pensar acerca de los deseos que tengo de alcanzar metas, cumplir un sueño o embarcarme en un aventura. Tengo muchas ideas, pero a veces yo soy un estorbo para mí misma. He aprendido que frecuentemente tengo que detenerme y dejar de hacer algunas cosas antes de poder avanzar.

Dejar de juzgar

No me gusta ser juzgada por gente que realmente no me conoce, ni mi matrimonio, ni a mis hijos o mi situación… No creo que exista solamente una manera correcta en la cual la gente deba de hacer las cosas en este mundo, aunque a veces actúo como si mi manera de hacer las cosas fuera la única. Existe tanta creatividad y diversidad de gente; muchas veces los juicios y las criticas son erróneos porque vienen de una perspectiva incompleta, la perspectiva de lo-que-aparenta-de-afuera. Si no quiero que  otros me juzguen, necesito trabajar en no juzgar a otros tampoco.

Dejar de comparar

Con frecuencia mi peor enemiga soy yo misma. Me comparo con la super-mujer fantasma de mi cabeza, creada al unir las mejores partes de cada héroe que admiro: mi jefe tan capaz, mi vecina increíblemente llena de dones creativas, mi amiga cariñosa y compasiva, mi genio e inteligente mentor, mi atleticamente cincelado entrenador. Mi super-fantasma inventado no existe en la vida real. Necesito vivir en la realidad de este mundo y no anhelar con añoranza un sueño de fantasía.

Dejar de refrenarse

A veces, todos nos sentimos inadecuados frente a ciertos desafíos y tememos el cambio. Gracias a mis increíbles amigos y familia que me apoyan, he llagado a entender que tengo una “voz” que compartir y tengo habilidades y experiencia que ofrecer. Nadie más es como yo. Si la refreno, alguien se perderá mi contribución única… ya sea en casa, en una amistad o en el trabajo. Quiero agregar valor a las relaciones y a los proyectos… para lograr eso, tengo que arriesgarme y expresar lo que yo creo.

Dejar de quejarse

Una cosa que me frustra es una mentalidad de víctima, culpar a alguien más por la falta de progreso, relaciones, salario o cualquier otra cosa deseada pero no obtenida. Por mucho que declare mi oposición a esta actitud, una honesta auto-evaluación prueba que también culpo a otros… aquellos que no me siguen estorban mi liderazgo, aquellos que no me respetan limitan mi efectividad, aquellos a quienes no les caigo bien son la causa de que la amistad se terminara. Las excusas están vacias. Simplemente necesito comprometerme a hacer y dar lo mejor de mí en cada situación… y hacerme responsable de mis resultados.

Si quiero avanzar… si “quiero volar”, necesito dejar de hacer estas cosas primero.

¿Qué necesitas dejar de hacer para avanzar en tus metas, sueños y aventuras?

sentirse perdido

Me perdí de regreso del aeropuerto tres veces. Cuando estaba yendo al aeropuerto por primera vez, escribí los tres números de las autopistas y agarré dinero de mi cartera para pagar las casetas de regreso intentando estar lista para el regreso a casa. La diferencia fue que de camino allá, junto a cada señalamiento de la autopista, hubo otros que me dirigían: → → → Aeropuerto. En el regreso, no había señalamientos que dijeron: → → → Departamento de Terry. Solamente decían: Salida Este/Oeste o Norte/Sur… y aunque tenía los números de las autopistas, no tenía ni idea de cuál dirección me llevaría a casa.

¿Alguna vez te has sentido perdido? ¿en una nueva ciudad? ¿nuevo trabajo? ¿nueva etapa de vida?

Perderse es parte de haber estado apenas dos días en una ciudad nueva. La novedad de ser un recién llegado incluye no tener comida en el refirgerador, un caos de cajas por todas partes, conocer nuevas personas y encontrar nuevos lugares, cansancio e incertidumbre. Estoy muy agradecida por las pocas cosas especiales que trajimos –fotos, cobijas, adornos – que hacen que este departamento se sienta como un “hogar”. Me ayudan a crear un puente entre mi vida anterior y esta vida nueva; me dan continuidad y seguridad en mi transición.

¿Qué te ayuda a lidiar con el cambio? ¿sigues con tus tradiciones, empacas cosas especiales que te traen recuerdos, visitas restaurantes que se te hacen familiares?

Sé intelectualmente que puede tardar un año para sentirse “en casa” en un lugar nuevo. Emocionalmente ¡quiero sentirme en casa ahora! Estoy tratando de implementar algunas prácticas saludables para ayudarme con el cambio…

Reir: estoy aprendiendo a reirme de mí misma, de las aventuras nuevas que han salido mal, de todo lo que no conozco… y reirme con los demás, haciendo nuevos amigos y nuevos recuerdos. Algunas lágrimas son inevitables, pero puedo encontrar razones para reir tambien.

Soltar: estoy tratando de no comparar lo viejo con lo nuevo. Me imagino que está bien para mí extrañar ciertos lugares y a personas especiales, pero necesito darle una oportunidad a este nuevo lugar. Nunca será lo mismo – no tan bueno en algunas maneras, pero quizá mejor en otras. Quiero mantener mis ojos – y mi corazón – abiertos para lo “nuevo y mejorado”. 🙂

Aprender: tengo mucho que descubrir – nuevas maneras de hacer las cosas, las recomendaciones de “los de adentro” y los buenos lugares locales… si tomo la iniciativa, observo y hago muchas preguntas, apuesto que voy a encontrar muchas golosinas y tesoros en esta nueva vida.

¿Cómo anticipas lo “nuevo” en tu vida?

vida y muerte

Nada como la muerte para hacerme pensar acerca de la vida. Es tan fácil correr de una cosa a otra sin reflex-ionar… hasta que correr ya no es una opción… hasta que ya no queda ninguna opción… hasta que la vida se termina y de repente hay toda clase de silencio, vacio, soledad y tiempo para pensar. Demasiado tiempo, sin ser suficiente.

La mamá de mi esposo murió la semana pasada. Acababamos de pasar una semana maravillosa como familia con ella y todos los de su familia – algo que sólo podemos hacer cada cinco o diez años. Su mamá se veía bien; aparentemente estaba ganando la terrible batalla contra el cáncer; pasamos un tiempo increíble juntos… y entonces dos días después la perdimos.  La inesperada rotura de un aneurisma se llevó su vida en unas cuantas horas.

“Nanny” era una señora dulce – me sentí muy amada por ella. Estoy luchando al imaginar como la vida, las reuniones durante las vacaciones y la comunicación familiar van a cambiar sin ella. Ella tenía un carácter amable, atractivo y de aceptación que atraía a la gente instantáneamente y que los unía a ella por toda la vida. (Por favor lee el tributo que mi esposo le escribió) Entró a la eternidad con gracia, calma y paz que espero tener…

Estoy tan agradecida por la relación que tuvimos con “Nanny”. Aunque vivimos lejos geográficamente toda nuestra vida de casados, nos esfrozamos por mantenernos cercanos. Llamadas telefónicas, tarjetas y cartas (antes), Facebook (ahora) y las reuniones durante las vacaciones les permitió a mis hijos conocerla y amarla realmente. A veces representaba un gasto extra o manejar una gran distancia, pero valió la pena el esfuerzo. No me arrepiento por invertir durante el tiempo que vivió y tampoco tenemos ningún arrepentiemiento ahora que murió.

Me pregunto si puedo decir eso de todas mis relaciones. ¿Estoy invirtiendo ahora, que si se van mañana no tendría ningún arrepentimiento? ¿He hecho el esfuerzo? ¿Les he dicho que los amo? ¿He arreglado nuestros conflictos? ¿Les he dado mi tiempo, mi energía, mi atención? ¿Hay algo todavía pendiente… algo que tengo que decir?

La vida es tan frágil y tan incierta. La muerte llega sin avisar. No quiero que la muerte me atrape sin estar preparada. Quiero estar lista.

 ¿Estás listo? ¿Si la muerte te visitara mañana a ti o a alguien que amas… qué necesitarías hacer hoy? 

consejos para una amistad o un matrimonio duradero

Hace unas semanas celebré 27 años – casi completamente 🙂 de feliz matrimonio – con mi mejor amigo. Esa misma semana unos de mis hijos estaban lidiando con algunos conflictos dolorosos con sus compañeros de casa que son amigos de hace mucho tiempo.

Una amistad, un  matrimonio o cualquier otra relación requiere ciertos fundamentos básicos… y mucho trabajo. Estos son algunos de los aspectos que aprecio en una amistad.

sociedad

En una relación (adulta) saludable las dos personas son socios. Hay respeto mutuo, responsabilidades compartidas y muchas experiencias juntos. En un sentido, nos necesitamos uno al otro. Mi esposo y yo somos nuestros defensores mutuos. Nos animamos uno al otro y nos ayudamos mutuamente ser lo mejor que podemos en todas las áreas de la vida. Yo apoyo sus sueños y él apoya los míos. Le señalo errores; y el hace lo mismo por mi… para que podamos crecer. Hablamos bien uno del otro y hacemos todo lo posible por fortalecernos. Los socios son más fuertes juntos.

creer lo mejor

Toda relación pasa por malentendidos, impresiones falsas, suposiciones erróneas. Cuando creo lo mejor, no adivino las intenciones o las motivaciones, en lugar de eso busco comunicarme honestamente, intento entender y aclarar la situación. En el pasado, tenía miedo de parecer tonta o ingenua al confiar en alguien, pero prefiero creer lo mejor de las personas hasta que se compruebe lo contrario. Usualmente, soy yo la que no ve la situación completa.

intereses compartidos

Las grandes amistades casi siempre están soldadas fuertemente por pasar juntos tiempo significativo… los intelectuales leen y hablan juntos. Los atletas compiten juntos. Los músicos tocan juntos. ¡Otros comen, acampan, viajan, oran, crean o van al cine juntos! Para mi esposo y para mi, nuestra fe es el interés más importante que compartimos como pareja, y estoy muy agradecida por todas las aventuras que hemos disfrutado juntos. Los intereses compartidos son como pegamento.

perdón

Cometo errores todo el tiempo. Digo las palabras equivocadas, hago las cosas equivocadas, tengo realmente malas actitudes… todos los días. Necesito pedir disculpas y recibir perdón… todo el tiempo. He herido a mi esposo. Él me ha herido a mí. Si no estuviéramos dispuestos y no fuéramos capaces de perdonar, ya no estaríamos juntos. El perdón es más fácil cuando reconocemos nuestras propias imperfecciones y tenemos expectativas reales de la otra persona. El perdón sucede cuando valoramos el estar juntos más de lo que valoramos salir ganando.

comunicación

Las relaciones saludables requieren habilidades de comunicación saludables. A través de los años he aprendió a controlar mi estilo de discusión “explosivo” mientras que mi esposo ha aprendido a hablar más libremente sin “apilar” sus sentimientos y opiniones. Uno de nosotros a veces necesita más tiempo para comenzar una conversación difícil, pero huir con un “no te voy a hablar” no es una opción. También hemos buscado ayuda de otros cuando los conflictos han sido muy malos. Una comunicación honesta, vulnerable y respetuosa puede solucionar muchos problemas.

¿Y tú? ¿Cuáles aspectos de la amistad/matrimonio son más importantes para ti?

sueña

Tenía  un sueño especial para este verano. Quería llevar a mi familia en un viaje divertido manejando desde Nuevo México hasta el lago de Wisconsin para ver a la familia de mi esposo. Casi han pasado 10 años desde la última vez que fuimos; muchas cosas han pasado en esos años y ya hemos dejado pasar demasiado tiempo para reconectarnos. Nuestros hijos estaban muy emocionados con la idea y comenzamos a planear con meses de anticipación. Escogimos fechas al final del verano cuando los siete estábamos disponibles para viajar juntos.

Comenzamos a soñar.

Entonces en la primavera, la mamá de mi esposo, “Nanny”, se enfermó. La diagnosticaron con cáncer pulmonar y el panorama no parecía muy alentador. Ella estaba débil, le costaba trabajo respirar y los doctores no estaban seguros de que viviría hasta agosto.

Tuve que dejar el sueño y enfocarme en el presente.

Las llamadas telefónicas ya no se trataban de los divertidos planes para el viaje. En vez de eso, las discusiones se enfocaban en las citas con el doctor, en los exámenes para determinar el daño, las opciones de tratamiento, el temor de perder a Nanny rápidamente y la posibilidad que mi esposo viajara de inmediato a Wisconsin.

Estaba enojada. Desilusionada. Asustada. Sentí que le hicieron trampa a mi sueño… y me sentí culpable por pensar en mis propios deseos cuando algo mucho más importante estaba en juego. Mi corazón estaba hecho nudos. Deseé nunca haber tenido el sueño. Un minuto quería dejarlo todo para volar y acompañarla; al siguiente minuto quería negar la dura realidad y todavía poder tener mi viaje divertido, sin complicaciones.

Finalmente me rendí y abadoné el sueño.

Era hora de tener un nuevo sueño – salud, sanidad, tiempo para Nanny. Ajustamos el plan… cuatro de nuestros hijos hicieron su propio viaje al norte a principios del verano – en caso de que el viaje después ya no se hiciera. Mi esposo llamó casi todos los días para saber cómo estaba ella y él estaba listo para viajar en cualquier momento. Yo oré… mucho.

Los milagros sucedieron. La quimio funcionó. Nanny soportó un tratamiento, y otro y otro. Sin cura, pero con más energía y más tiempo…

Tiempo para un sueño.

Acabamos de terminar una semana increíble en Wisconsin con la familia. Nosotros siete – y un perro – viajamos toda la noche para llegar aquí. Fue muy loco… y divertido. Todavía me cuesta creer que todos estamos aquí… jugando, riendo, llorando, cantando. Estamos comiendo con Nanny… y ella se sienta con nosotros frente a las fogatas… y ella se siente bien.

He aprendido que está bien soñar… siempre y cuando no esté agarrando ese sueño muy fuertemente. A veces tengo que dejar ir el sueño porque nunca puede ser realidad. A veces los sueños cambian de forma y de tiempo. A veces los sueños se vuelven realidad – una sorpresa o un regalo no merecido. Tener miedo de soñar no es la respuesta. Los sueños significan que la vida tiene esperanza y corazón… eventos por los cuales esperar… gente con la cual estar… metas que alcanzar… memorias que atesorar. La vida es mejor cuando soñamos.

¿Cuál es tu sueño? ¿Hay algo que te aleja de tu sueño?

la abundancia en la imperfección

El árbol de ciruelas de mi hermana se dobló hasta el suelo lleno de ciruelas, fresca fruta morada. ¡Más de la que pueden comer… incluso mucho más de la que pueden regalar!

La cosa interesante para mí es que este árbol no es “bonito”. Está chueco, ralo, cortado descuidadamente de un lado para que no tocara el techo de la casa, es mayormente ignorado y muchas veces acusado de crear un desastre.

…y a pesar de todo eso negativo, produce MUCHO fruto.

Este árbol me dio mucho ánimo y esperanza esta mañana. Pensé acerca de mi imperfecta, a menudo olvidada y criticada vida y me di cuenta de que hay esperanza para que también haya fruto de mis ramas.

Ese árbol de ciruela me recordó que no solo las vidas perfectas, atractivas y meticulosamente protegidas producen fruto. Ciertamente la atención y el cuidado son útiles en la mayoría de las situaciones, pero creo que también hay mucho potencial aún en las circunstancias poco ideales. Fue como si ese árbol me hubiera dicho esta mañana, “¡Ten esperanza, tú puedes producir una gran cosecha también!” 

¿Alguna vez te has sentido que no tienes lo suficiente (inteligencia, experiencia, edad, talento…) para dar fruto abundante en tu vida? ¿Cómo encuentras esperanza?

¿me estoy mintiendo a mí misma?

¿Has leído alguna vez un libro que sacuda tu vida? ¿Qué te cause reconsiderar tus valores, prioridades y estilo de vida? ¿Qué te de convicciones, ánimo y que te motive a cambiar?

Acabo de leer “7”, y este libro hizo esto en mi vida.

Jen Hatmaker escribió su muy honesto, provocador y divertido libro como un diario de sus siete meses en los que consideró y cambió su estilo de vida normal. Cambió temporalmente su rutina de comodidad y excesos por siete meses de reducción, sacrificio y la tensión constante que conlleva estar consciente de la realidad. Cada uno de sus desafíos mensuales me provocó cuestionar mi vida y reflexionar en las “mentiras” que me digo a mí misma:

1. Tengo hambre.

Jen eligió comer solamente siete alimentos por todo un mes… sin condimentos, sin totopos y salsa, sin postres… ¡¡sin café!!

Aunque he implementado un “cambio de estilo de vida” para comer saludable, rara vez como porque de verdad tengo hambre. En vez de eso, como por todas las razones equivocadas – como cuando estoy aburrida, cuando estoy estresada y porque otros están comiendo. Como demasiado y como comida que no es buena para mí. “7” me animó a tomar mejores decisiones alimenticias. Mucha gente ni siquiera tiene comida que comer todos los días. Tengo muchas opciones; no quiero abusar de esa bendición.

2. No tengo nada que ponerme.

Jen se puso las mismas siete piezas de ropa por un mes. También regaló la ropa que no necesitaba. Jen escribió, “Esta ropa bonita me dio confianza cuando estaba aterrorizada e insegura”. También, “La ropa me definía cuando mi verdadera identidad era confusa.”¹

Cuando digo que no tengo nada que ponerme, el problema usualmente no son los jeans apretados, las blusas pasadas de moda o las chamarras de la temporada pasada. La batalla es frecuentemente interna más que externa. Tengo demasiadas opciones… pero todavía no he encontrado la cosa que me hace sentir segura, capaz y atractiva. Este libro me ha desafiado en enfocarme más en fortalecer mi carácter y menos en llenar mi closet.

3. Necesito eso.

Jen regaló siete artículos cada día. (La ropa contaba como un sólo artículo porque la ropa que ya no les queda a los niños y la que los adultos no usan  acumula rápida y fácilmente.)

Cuando hicimos la “purga” para nuestra mudanza, me di cuenta de que soy una consumidora “por si acaso”. Compro para cada posible situación, para casa visita futura, para cada proyecto potencial. Montones, cajas y colecciones prueban mi obsesión. “7” me recordó que “La madurez diferencia la necesidad del deseo, la sabiduría de la  estupidez. Crecer significa frenar los apetitos…”² Necesito madurar.

4. Tengo que checar mi Facebook.

El cuarto mes fue ayunar siete medios de comunicación (excepto para algunos usos necesarios). No Facebook, Twitter, blogs, Pinterest, TV, video juegos ni YouTube. Los Hatmaker encontraron tiempo para leer libros, caminar, cocinar juntos y hacer manualidades y proyectos.

La vida continúa… aún si no checo mi Facebook todos los días. Cuando digo que no tengo tiempo para las  actividades importantes o  que son buenas para mí, la verdad es que, sí, tengo el tiempo… sólo que lo uso para otras cosas. Ahora tengo la convicción de controlar el tiempo que paso en los medios y no dejar que me controle a mí.

5. Reciclar cuesta mucho trabajo.

Jen y su familia implementaron siete hábitos para una vida más verde durante la semana cinco: jardinería, composta, conservación, reciclar, usar sólo un auto, comprar usado y consumir cosas locales.

Jen escribió, “Si estuvieramos conscientes de lo sagrado de la creación, sospecho que alteraría la forma en la que la tratamos.” ³ A pesar de los argumentos ecológicos, sé que hay muchas maneras en las que puedo cuidar del planeta. Va a costar más disciplina que sacrificio, más actitud que esfuerzo. Quiero ser una buena administradora.

 6. No puedo ahorrar.

Escoger comprar en solamente siete lugares fue el desafío del sexto mes.

Moderar lo que gastamos y direccionar nuestros ahorros para alguien más va contra nuestra cultura. Personalmente hago pocas compras grandes, pero puedo “centavear” un presupuesto hasta morir. Muchas veces mis gastos se ligan a socializar, pero el consumismo no iguala a la comunidad o la conexión. Con pequeños ajustes, puedo ser más creativa en mi hospitalidad y más generosa para dar a otros.

7. No tengo tiempo de descansar.

Jen dice que éste fue el mes más difícil para ella, combatir el estrés con siete pausas en el día y un sabático cada semana.

Estar ocupado es poderoso. Hay distracciones, tentaciones y necesidades por todas partes. Por otro lado, descansar es esencial para continuar enfocado, tener energía y salud. Escribí un post anterior acerca de algunas de las maneras para intentar descansar.

Jen hace muy buenas preguntas en el libro que ahora me estoy preguntando… ¿Qué me da valor e identidad? ¿En qué lucho por aprobación, apariencia, reconocimiento, control? ¿Estoy consciente de mi abundancia y me preocupan las necesidades de los demás?

Haré cambios en mi vida a causa de este libro y viviré con mayor tensión, constantemente evaluando mis decisiones y creencias.

¿Te dices mentiras a ti mismo? ¿Cómo buscas la verdad? 

_______________

¹ Hatmaker, Jen (2011-12-19). 7: An Experimental Mutiny Against Excess (p. 72). B&H Publishing Group. Kindle Edition.

² ibid (p. 94)

³ ibid (p. 136)