luchando contra la marea

¿Alguna vez has sentido que estás “nadando contra la corriente”? ¿Has sentido que la puerta que mantienes abierta tiene un fuerte resorte de tensión que la azotará cerrándola tan pronto la sueltes? ¿Alguna vez has sentido que tu arduo trabajo y pasiones son como un castillo de arena que es arrastrado por el agua cuando sube la marea?

En lo personal he estado luchando con esa clase de sentimientos en las últimas semanas. En una posición de liderazgo que tenía en el pasado, dí mi mayor esfuerzo para propiciar un cambio de cultura en el que firmemente creo. Algunas de las cosas que impulsábamos eran el liderazgo de equipo, equidad en el valor y desarrollo de mujeres y hombres, integridad en carácter y finanzas, y una disposición de evaluar los resultados con honestidad.

Junto con mi esposo, tratamos de dirigir con el ejemplo; proveemos materiales y capacitaciones; honramos a aquellos compañeros de trabajo que demostraban los valores que nos distinguían, y celebramos el ambiente y crecimiento que resultaba de nuestros esfuerzos. Fue un arduo trabajo en donde había resistencia y ataques personales, y pagamos el precio física, emocional y relacionalmente.

De igual manera, fuimos bendecidos con el apoyo y motivaciones de unos compañeros, mentores, y la emoción de ver vidas transformadas. En su momento, pensé que el sueño de relaciones sanas y de una organización sana valía la pena todo ese dolor.

Lamentablemente, hoy en día mirando hacía atrás en esa experiencia, cuestiono más… mucho de lo que “construimos” ha desaparecido. Muchas cosas son diferentes; el ambiente, las personas, los resultados… Me pregunto, ¿Todo mi arduo trabajo logró algo en realidad? ¿Valió la pena la subida cuesta arriba tan solo por un cambio a corto plazo, un cambio superficial?

He aprendido mucho acerca de trabajar siendo líder. Ahora necesito aprender a soltar. Necesito vivir con la tensión entre el deseo por dejar un legado… y el contentamiento de haber dado lo mejor de mí cuanto me tocó hacerlo.

¿Tienes algún consejo para mí? ¿Qué haces cuando tu arduo trabajo es arrastrado por la marea?

¿qué pasa con los resultados?

Algunas personas dicen que los resultados son “fríos” o que devalúan a la gente o que es muy difícil medirlos, pero yo pienso diferente. Especialmente en el ministerio, nuestros resultados son personas y los resultados significan vidas cambiadas… para toda la eternidad. En la casa, definitivamente trabajo para obtener resultados positivos en mi matrimonio y con mis hijos. Puede ser difícil medir esos resultados, pero para mí es importante salir bien en los resultados.

Henry Cloud, en su libro, Integridad, reconoce que hay algunos resultados que no podemos controlar, pero declara que en la mayoría de los casos, el carácter afecta nuestra capacidad de dar fruto. Él dice que mucha gente sabe el  “qué” y el “cómo” del trabajo, pero de todas formas no produce buenos resultados. Él dice que el ingrediente que falta es el “quién” son ellos.

Lo que hago… está íntimamente conectado conquién yo soy.

En el capítulo 9 de Integridad, Cloud menciona cinco elementos del carácter para alcanzar resultados:

1. Entender quién soy y qué hago bien – A la gente efectiva y exitosa le va bien porque saben lo que les gusta y lo que no les gusta, en lo que son buenos y en lo qué son débiles… y establecen límites saludables basados en sus valores. No persiguen una imagen idealizada de sí mismos, ni practican la falsa humildad, ni ceden ante la presión de otros… sino prefieren trabajar bien en equipo con otros que puede complementar sus áreas débiles.

¿Estoy pretendiendo ser alguien que no soy? ¿Estoy tratando de hacer algo que no fui creado para hacer por complacer a alguien más? ¿Trabajo solo?

2. prepararse y enfocarse antes de actuar  Cloud describe esto como “en sus marcas, listos… fuera”. Estar en la marca involucra disciplina, un pensamiento de evaluación y el retrasar la gratificación. Significa evitar las decisiones precipitadas, no “improvisar” y negar las acciones impulsivas. Estar listo es vivir en la realidad y dentro de los límites… sin estar con las ideas y los sueños “regados por todas partes”. Y fuera significa de verdad cumplir con las responsabilidaes.

¿Tengo un plan… para mi matrimonio, mi familia, mi trabajo? ¿Sé a dónde quiero ir? ¿Estoy haciendo el trabajo de preparación necesario para alcanzar mis metas?

3. Estar dispuesto a tomar las decisiones difíciles  Ya escribí acerca de esto en mi blog de “nunca más buena onda” pero hay algunas citas de este capítulo que me gustaría recordar.

“aún más que ser cruel y desinteresado, virtualmente nada erosiona más el respeto en una persona que su inhabilidad de tomar la iniciativa de tomar las decisiones difíciles.”

“El paciente, la compañía y la familia estarán mejor al final…”

¿Tengo el valor y la habilidad de tomar decisiones difíciles que a algunas personas no les van a gustar, pero que son para mejorar?

4. Encontrar la manera  para alcanzar resultados, frecuentemente la gente tiene que perserverar por tiempos difíciles, hacer cambios, aceptar los fracasos, superar los obstáculos. Cloud dice que: “la perseverancia requiere valor, resistencia, reservas emocionales, juicio y creatividad…”

¿Me doy por vencido fácilmente o tengo lo necesario para seguir adelante?  

5. Aprender a perder bien  la mayoría de los grandes inventos e ideas tuvieron numerosos proyectos “bueno, eso no funcionó”  antes de ser un éxito. Las claves para perder bien son enfrentar la realidad del fracaso, aceptar la responsabilidad y aprender de la experiencia. A veces perder solamente significa renunciar a algo bueno por algo mejor.

¿Me tomo el tiempo para lamentar y evaluar la pérdida? ¿Culpo a otros o considero mi contribución al error? ¿Temo dejar ir algo que no es lo mejor?

Dar fruto depende de enfocarse en quién soy yo y qué hago. No quiero sacrificar los sueños, las metas o los propósitos de la misión por mi inmadurez personal. Quiero crecer en mi carácter. ¿Qué piensas tú de los resultados?