consejos para una amistad o un matrimonio duradero

Hace unas semanas celebré 27 años – casi completamente 🙂 de feliz matrimonio – con mi mejor amigo. Esa misma semana unos de mis hijos estaban lidiando con algunos conflictos dolorosos con sus compañeros de casa que son amigos de hace mucho tiempo.

Una amistad, un  matrimonio o cualquier otra relación requiere ciertos fundamentos básicos… y mucho trabajo. Estos son algunos de los aspectos que aprecio en una amistad.

sociedad

En una relación (adulta) saludable las dos personas son socios. Hay respeto mutuo, responsabilidades compartidas y muchas experiencias juntos. En un sentido, nos necesitamos uno al otro. Mi esposo y yo somos nuestros defensores mutuos. Nos animamos uno al otro y nos ayudamos mutuamente ser lo mejor que podemos en todas las áreas de la vida. Yo apoyo sus sueños y él apoya los míos. Le señalo errores; y el hace lo mismo por mi… para que podamos crecer. Hablamos bien uno del otro y hacemos todo lo posible por fortalecernos. Los socios son más fuertes juntos.

creer lo mejor

Toda relación pasa por malentendidos, impresiones falsas, suposiciones erróneas. Cuando creo lo mejor, no adivino las intenciones o las motivaciones, en lugar de eso busco comunicarme honestamente, intento entender y aclarar la situación. En el pasado, tenía miedo de parecer tonta o ingenua al confiar en alguien, pero prefiero creer lo mejor de las personas hasta que se compruebe lo contrario. Usualmente, soy yo la que no ve la situación completa.

intereses compartidos

Las grandes amistades casi siempre están soldadas fuertemente por pasar juntos tiempo significativo… los intelectuales leen y hablan juntos. Los atletas compiten juntos. Los músicos tocan juntos. ¡Otros comen, acampan, viajan, oran, crean o van al cine juntos! Para mi esposo y para mi, nuestra fe es el interés más importante que compartimos como pareja, y estoy muy agradecida por todas las aventuras que hemos disfrutado juntos. Los intereses compartidos son como pegamento.

perdón

Cometo errores todo el tiempo. Digo las palabras equivocadas, hago las cosas equivocadas, tengo realmente malas actitudes… todos los días. Necesito pedir disculpas y recibir perdón… todo el tiempo. He herido a mi esposo. Él me ha herido a mí. Si no estuviéramos dispuestos y no fuéramos capaces de perdonar, ya no estaríamos juntos. El perdón es más fácil cuando reconocemos nuestras propias imperfecciones y tenemos expectativas reales de la otra persona. El perdón sucede cuando valoramos el estar juntos más de lo que valoramos salir ganando.

comunicación

Las relaciones saludables requieren habilidades de comunicación saludables. A través de los años he aprendió a controlar mi estilo de discusión “explosivo” mientras que mi esposo ha aprendido a hablar más libremente sin “apilar” sus sentimientos y opiniones. Uno de nosotros a veces necesita más tiempo para comenzar una conversación difícil, pero huir con un “no te voy a hablar” no es una opción. También hemos buscado ayuda de otros cuando los conflictos han sido muy malos. Una comunicación honesta, vulnerable y respetuosa puede solucionar muchos problemas.

¿Y tú? ¿Cuáles aspectos de la amistad/matrimonio son más importantes para ti?