luchando contra la marea

¿Alguna vez has sentido que estás “nadando contra la corriente”? ¿Has sentido que la puerta que mantienes abierta tiene un fuerte resorte de tensión que la azotará cerrándola tan pronto la sueltes? ¿Alguna vez has sentido que tu arduo trabajo y pasiones son como un castillo de arena que es arrastrado por el agua cuando sube la marea?

En lo personal he estado luchando con esa clase de sentimientos en las últimas semanas. En una posición de liderazgo que tenía en el pasado, dí mi mayor esfuerzo para propiciar un cambio de cultura en el que firmemente creo. Algunas de las cosas que impulsábamos eran el liderazgo de equipo, equidad en el valor y desarrollo de mujeres y hombres, integridad en carácter y finanzas, y una disposición de evaluar los resultados con honestidad.

Junto con mi esposo, tratamos de dirigir con el ejemplo; proveemos materiales y capacitaciones; honramos a aquellos compañeros de trabajo que demostraban los valores que nos distinguían, y celebramos el ambiente y crecimiento que resultaba de nuestros esfuerzos. Fue un arduo trabajo en donde había resistencia y ataques personales, y pagamos el precio física, emocional y relacionalmente.

De igual manera, fuimos bendecidos con el apoyo y motivaciones de unos compañeros, mentores, y la emoción de ver vidas transformadas. En su momento, pensé que el sueño de relaciones sanas y de una organización sana valía la pena todo ese dolor.

Lamentablemente, hoy en día mirando hacía atrás en esa experiencia, cuestiono más… mucho de lo que “construimos” ha desaparecido. Muchas cosas son diferentes; el ambiente, las personas, los resultados… Me pregunto, ¿Todo mi arduo trabajo logró algo en realidad? ¿Valió la pena la subida cuesta arriba tan solo por un cambio a corto plazo, un cambio superficial?

He aprendido mucho acerca de trabajar siendo líder. Ahora necesito aprender a soltar. Necesito vivir con la tensión entre el deseo por dejar un legado… y el contentamiento de haber dado lo mejor de mí cuanto me tocó hacerlo.

¿Tienes algún consejo para mí? ¿Qué haces cuando tu arduo trabajo es arrastrado por la marea?

7 thoughts on “luchando contra la marea

  1. Me identifico completamente contigo, Terry, al igual que con Anibal Duarte. En cuanto al pasado, podemos decir que todos nuestros logros fueron para la gloria de Dios (nada de vanagloria personal). La obra de cada uno será probada con fuego. La madera, heno y hojarasca será quemada. Hay quienes están construyendo (o destruyendo?) de esa manera sobre nuestros logros… dejemos que Dios se ocupe de ellos en su momento. En cuanto a nosotros, tratemos de olvidar lo que queda atrás (casi imposible desde un punto de vista humano) y extendámonos a lo que está delante (Fil. 3:13). Continuar ayudando en el cumplimiento de la Gran Comisión debe ser prioridad en nuestra vida hasta que llegue aquel día glorioso en que el Señor nos llame a su Presencia… (Let’s build Spiritual Movements everywhere!)

    • Estoy completamente de acuerdo con la visión de continuar sirviendo a Él! No vamos a poder controlar posiblemente el dónde, cómo, y con quién, pero sí, podemos decir el cúando… y esto puede ser siempre! Gracias por visitar y compartir!

  2. He tenido la misma sensación, casi a nivel de frustración. Y quizá hoy que me encuentro en una etapa más reflexiva de mi vida me ayuda a salir de esto y seguir adelante pensando en lo siguiente:
    1. Dios me dio la gracia, fuerza, recursos para alcanzar los logros que tuvimos.
    2. Puse toda mi energía, pasión, esfuerzo y dedicación en lo que Dios me llamo ha hacer.
    3. Ver vidas transformadas, me confirma que se hizo un buen trabajo.
    4. Ver a otros multiplicando el ministerio me anima a que si logramos nuestras metas.
    5. Reconocer que el ministerio es de Dios, no me pertenece y yo, personalmente, tuve mi momento y mi oportunidad, y que ahora me preparo para lo que viene por delante y al igual como lo hice antes lo haré ahora, con tal que el Reino sea expandido y que Dios recia la gloria.

    Gracias por lo que escriben tu y Steve.

    • Muchas gracias, Anibal! Muy buenos puntos compartes! Sí, fin de cuentas el trabajo es de Él… es un privilegio servirlo es las oportunidades que Él nos da. Que Dios nos ayude a continuar creciendo, aprendiendo y apoyando en Su obra! Apreciamos mucho a ti y a Pichy! Mandamos abrazos para ustedes dos!

    • Me identifico completamente contigo, Anibal. En cuanto al pasado, podemos decir que todos nuestros logros fueron para la gloria de Dios (nada de vanagloria personal). La obra de cada uno será probada con fuego. La madera, heno y hojarasca será quemada. Hay quienes están construyendo (o destruyendo?) de esa manera sobre nuestros logros… dejemos que Dios se ocupe de ellos en su momento. En cuanto a nosotros, tratemos de olvidar lo que queda atrás (casi imposible desde un punto de vista humano) y extendámonos a lo que está delante (Fil. 3:13). Continuar ayudando en el cumplimiento de la Gran Comisión debe ser prioridad en nuestra vida hasta que llegue aquel día glorioso en que el Señor nos llame a su Presencia.

  3. He experimentado esa sensación. Me ha ayudado 1 Corintios 15:58 Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es vano.

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