aventura de una noche

empty airportEstaba anticipando la boda y la reunión familiar durante meses. Todos mis hijos llegarían desde diferentes lugares para unos días preciosos de diversión y celebración. Organizamos los vuelos para que mis dos hijas llegaran cerca a la hora nuestra para recogerlas fácilmente del aeropuerto. Escogimos vuelos de conexión con una hora entre – el tiempo justo para llegar a la nueva puerta de salida; pero no demasiado tiempo esperando en los vestíbulos del aeropuertos. Todos los detalles pensados. Todo bajo control.

¡Ja! Debería haber sabido mejor. Nunca es tan fácil…

Mi marido y yo partimos en nuestro primer vuelo a 20 minutos de retraso. Corrimos a nuestro siguiente puerta – somos viejitos para hacer eso – pero a toda velocidad llegamos a nuestro vuelo a tiempo. Nuestro equipaje no fue tan afortunado.

Mi hija mayor aprendió en el mostrador que su vuelo fue redirigido a otra ciudad, y su conexión llegaría un par de horas después de lo previsto. No fue tan gran inconveniencia – sólo una vuelta adicional no planificada al aeropuerto. Iríamos a recoger nuestro equipaje de todos modos.

Fue mi “bebé” que tenía la situación más difícil. Su primer vuelo también partió tarde por alguna razón desconocida. Aunque ella y otros dos de su vuelo se precipitaron por el aeropuerto para la conexión y llegaron con 10 minutos de sobra, una tormenta inminente motivó a la tripulación a despegar 10 minutos antes(!)… y dejaron los tres pasajeros atrás.

IMG_0678Mi hija llamó cansada y frustrada mientras esperaba en la fila para una asignación de asiento en el próximo vuelo. Así comenzó nuestra saga. El avión iba a despegar en un par de horas, pero como el viento, la lluvia torrencial y la oscuridad descendieron, el vuelo se retrasó… y se retrasó… y se retrasó de nuevo. Por fin, con un cambio de puerta, un nuevo piloto y muchas horas más tarde, ella me envió un mensaje diciendo que había abordado su vuelo. (¡qué alivio!)

Pero… minutos más tarde, una llamada confirmó lo peor. El piloto hizo un anuncio en el avión que él ya tenía demasiadas horas trabajando en el día. Él no pudo volar esa noche… ni los pasajeros.

Todos se quejaron mientras recogieron sus pertenencias y abandonaron el avión a formar filas largas y enojadas en los mostradores para escuchar las opciones… del día siguiente. Cuando mi hija finalmente recibió un asiento en un vuelo – a las 6:00 pm (!), era media noche. Muchas otras personas se quedaron varadas. Todo hotel cercano estuvo lleno, y yo no quería que saliera sóla del aeropuerto.

El aeropuerto sería su refugio. Agradecida por unas cuantas mantiitas del aeropuerto amontonadas en los pasillos vacíos, mi dulce niña hizo una cama en una esquina que ella me aseguró estaba iluminada y segura. Prometí mantener el teléfono a mi lado. Yo pude “solo” orar, nada más. No me gusta eso. Ninguna de nosotras dormimos mucho. La mañana no pudo llegar lo suficientemente rápido.

IMG_0681A las 6:00 am, un compañero patrona de McDonalds amigablemente la saludó con: “Parece que también durmiese aquí anoche.” Al menos tenía la compañía, algo de comida y unas listas de espera de vuelos que podría intentar antes de la tarde.

Una vez más, vigilamos a cada vuelo con apps, mensajes de texto y emoción hasta – milagrosamente – ella abordó el segundo vuelo de stand-by y ¡estaba en camino a la fiesta!

Yo estaba encantada de reunirme con ella en el aeropuerto con un gran abrazo! Yo también estaba muy orgullosa de su nivel de pensamiento racional, emociones estables, buena actitud, y sabiduría instintiva para adaptarse al cambio de planes.

Me gustaría poder decir que siempre respondo igual de bien.

¿Cómo manejas los cambios y las situaciones fuera de tu control?

fuera de control

¿Alguna vez has tenido uno de esos días-semanas-años, cuando todo se siente fuera de control? ¿Demasiadas personas con necesidades? ¿Demasiado en que pensar? ¿Demasiado que hacer?

Yo he estado allí. No, la verdad es que estoy allí ahora. A veces me siento como si no pudiera respirar, como si tuviera una piedra enorme presionando contra mi pecho. Otras veces me siento toda nerviosa y acelerada como si hubiera bebido demasiadas bebidas energéticas o demasiadas tazas de café. Hablo demasiado rápido, pero lucho para conectar algunos pensamientos coherentes. Un amigo lo describió como una bola de nieve… ideas remolinando por todas partes en su cabeza, incluso después de que ella se sienta o se acuesta a descansar. Algunas personas sueñan que están en un carro, rechinando llantas al dar vuelta en las esquinas mientras pierden el control o que salen volando al acantilado destrozando los muros de contención.

¡Detén el auto! ¡Quiero salir!

El problema es… Yo no estoy en un auto. Estoy viviendo la vida y no puedo salir. Puedo, sin embargo, aprender a controlar la velocidad y manejar mejor las curvas. Para controlar mi nivel de estrés, he practicado un par de consejos en los últimos años (que estoy volviendo a aplicar esta semana). Estos son algunos de ellos…

Hablar con alguien: Ayuda a tener otra perspectiva, recibir asesoramiento objetivo, escuchar experiencias y consejos, o simplemente reír con un amigo o mentor sobre el caos. No requiere mucho tiempo; una charla en el pasillo, una conversación honesta durante el almuerzo, una llamada telefónica o una cita en un café puede hacer una gran diferencia en mi actitud.

Recordar urgente versus importante: He puesto una presión innecesaria sobre mí misma porque quiero que se haga algo AHORA que no necesita realmente suceder de inmediato. Muchas citas puede ser re-programadas, fechas de entrega ajustadas, las facturas pagadas a plazos, proyectos soñados pospuestos para un mejor momento. Si algo está causando estrés, pero no es realmente urgente, estoy aprendiendo a dejarlo para más tarde.

Comprobarlo visualmente: Rápidamente sobrecargo mi calendario cuando generalizo las tareas y el tiempo disponible. Para contrarrestar esta situación, cuando siento la vida fuera de control, anoto todas las tareas o categorías grandes que tengo pendiente y luego programo un tiempo específico para ellas a fin de que el calendario me ayude a ver la realidad. “Lo haré mañana”, requiere que en realidad confirmo que mañana tengo algo de tiempo libre. “Lo puedo hacer la próxima semana” significa que hay un día vacío o parte de un día realmente disponible para la nueva idea. Si no tengo tiempo extra, tengo que entender – y ver – tengo que sacar un compromiso anterior fuera de mi agenda ​​cuando añado uno nuevo.

Pensar en el ritmo: La vida es un viaje, que va y viene. Hay fechas límites… y el aburrimiento, los semestres escolares… y las vacaciones, los amigos… y la soledad, los bebés recién nacidos… y los graduados, las bodas… y los funerales, la salud… y las crisis, los ascensos… y la jubilación, etc. Mucho de esto no podemos controlar, pero algunas cosas sí. No quiero añadir más estrés por encima del estrés por estar estresada. Cuando acepto y aprecio donde estoy y practico estos consejos cuando me es posible, respiro un poco mejor, pienso más claramente y mantengo el control.

Y tú… ¿Está tu día-semana-año fuera de control? ¿Cómo manejas el estrés?