hacerlo bien la primera vez

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Yo estaba en el patio, disfrutando de una deliciosa cena a la parrilla con mi marido. Era tranquilo, un poco fresco (en Orlando 🙂 ) y tranquilo. Estábamos disfrutando del paisaje, la conversación amena y la buena comida.

De repente lo vi.

Una burbuja en el techo del porche. ¿Qué es eso? ¡No estuvo allí antes! No se ve bien…

La opinión de un amigo, una charla con el vecino, una llamada a la Asociación de Propietarios y una visita del constructor – todos confirmaron – una pequeña pieza faltante de tapajuntas en el techo significaba que la lluvia se metiera bajo las tejas… y pasara por la madera… e hinchara la pintura… y causara un gran lío.

Semanas después, he tenido muchos hombres colgados de mi techo y he visto la luz del día donde no se debe ver. He oído un montón de gente echando la culpa – el constructor debería haber supervisado, los instaladores del techo deberían haber hecho mejor las cosas, los hombres de inspección deberían haberlo visto (resulta que en realidad ya no suben al techo para una inspección), los obreros del estuco deberían haber dicho algo, igual los pintores… y así sucesivamente.

Ha habido una gran cantidad de trabajo para reparar un pequeño detalle que no se hizo bien la primera vez.

La falta de un pieza corta de tapajuntas que costaba sólo tres dólares, ha requerido 15 o más personas que visitaran mi casa, mucho papel de alquitrán y tejas tirados fuera y sustituidos, madera contrachapada cortada y clavada de nuevo, inspecciones de moho, nuevo estuco y pintura nueva. Otras inspecciones se realizaron en todo nuestro techo y los techos de todas las otras casas construidas por la misma empresa en nuestro barrio. Miles de dólares en mano de obra y materiales. ¡que horror!

En mi trabajo, yo también soy parte de una obra de “remodelación” con un proyecto de capacitación que faltaba algunas piezas “pequeñas”. Ha sido diez veces más difícil “arreglar” el trabajo que hubiera sido el crearlo bien en el principio. Una base sólida pudiera haber ahorrado un montón de tiempo, frustración,  y culpa echada… y resultado en un mejor producto.

Estos fiascos me hicieron pensar en mis propios esfuerzos y trabajo. ¿Le doy mi mejor en todo lo que hago? ¿Estoy comprometida con un trabajo de calidad? ¿O intento apurarlo y pierdo detalles importantes? ¿Superviso bien? ¿Hablo cuando veo que alguien no está haciendo un trabajo de calidad? ¿O simplemente me preocupo por mi parte?

Todo el trabajo – la construcción de viviendas o el escribir materiales de capacitación – requiere que todos los involucrados hagan un trabajo de calidad para crear un trabajo de calidad. Es mucho más fácil hacer las cosas bien la primera vez.

¿Qué piensas? ¿Qué te hace comprometirte a hacer las cosas bien? ¿O qué te lo difícil para ti?

terminan al final las mujeres “simpáticas”?

Vayamos AdelanteEstoy leyendo el libro de Sheryl Sandberg, Vayamos Adelante, y el tercer capítulo me hizo parar y pensar un poco. El capítulo se llama “El éxito y la simpatía” y Sandberg comienza con un estudio de caso de la Escuela de Negocios de Harvard acerca de la experiencia de una empresaria llamado Heidi Roizen. Sandberg escribe:

El caso describió cómo Roizen se convirtió en una exitosa inversionista de capital de alto riesgo mediante el uso de su “personalidad extrovertida… y vasta red de contactos personales y profesionales [que] incluyó muchos de los más poderosos líderes de negocios en el sector de la tecnología.” [Los profesores] asignaron la mitad de los estudiantes que leyeran la historia de Heidi y le dio la otra mitad la misma historia con sólo una diferencia – se cambió el nombre de “Heidi” para “Howard”.

[Los profesores] después entrevistaron a los estudiantes acerca de sus impresiones de Heidi o Howard. Los estudiantes calificaron a Heidi y Howard como igualmente competentes… sus logros eran completamente idénticos. Sin embargo, mientras que los estudiantes respetaron ambos Heidi y Howard, Howard fue percibido como un colega más atractivo. Heidi, por otro lado, era visto como egoísta y no “el tipo de persona que se quiere contratar o trabajar por.” Los mismos datos con una sóla diferencia – género – crearon muy diferentes impresiones.¹ (El énfasis es mío) 

Sandberg propone que el estudio de caso verifica aún más las investigaciones que: “Cuando un hombre tiene éxito, él es del agrado de los hombres y las mujeres. Cuando una mujer tiene éxito, las personas de ambos sexos la aprecian menos.”² Sandberg explica que desde la juventud, las niñas aprenden que la inteligencia y el éxito no son el camino a la popularidad. Además, el comportamiento socialmente aceptable permite a los hombres reclamar el crédito por los logros y usar firmeza para negociar un sueldo más alto, mientras que una mujer se percibe como arrogante y egoísta si ella hace lo mismo. Las mujeres deben ayudar sin recompensa, y también cuidar y abogar por los demás.

El objetivo final es eliminar las actitudes y el tratamiento diferentes basados en los estereotipos, pero hasta ese entonces Sandberg ofrece algunas sugerencias para las mujeres. Las he escrito con mis propias palabras aquí:

1. Paga el precio – Las mujeres tienen que aceptar que habrán prejuicios injustos y críticas. Sandberg sugiere que nos permitamos sentir y procesar las emociones generadas por la crítica, pero luego seguir adelante y hacer nuestro trabajo.

2. Proporciona sus áreas fuertes – Algunas de las características “simpáticas” comunes atribuidas a las mujeres – el cuidado, la comunicación, la comunidad – en gran medida mejoran la calidad del trabajo en equipo. Cuando las mujeres sonríen y aprecian otros – mientras que ellas concentran en la tarea –  la productividad aumenta.

3. Posiciónate comunalmente – Las mujeres tendrán más éxito en las negociaciones cuando utilizan un vocabulario de “nosotros” como contexto para sus peticiones. Las peticiones propuestas por las mujeres que incluyen los intereses comunes y una preocupación por el bien común se aceptan más fácilmente que las que aparecen egoísta o de auto-promoción.

4. Propone sentirte cómoda con el poder – Tomará esfuerzo concentrado para cambiar las mentalidades y las perspectivas sobre la base de años de hábitos y retroalimentación, pero como las mujeres trabajan para estar más cómodas con su poder, también vayamos adelante con mayor confianza.

¿Alguna vez has tenido problemas con el dilema de la chica “simpática”? ¿Qué piensas acerca de los consejos de Sheryl Sandberg para superar ese estereotipo?

Para mis lectores hombres… ¿qué te parece? ¿Exijimos un estándard diferente de las mujeres que de los hombres?

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¹ Sandberg, Sheryl. Vayamos Adelante. Capítulo 3, para. 2-3. New York: Alfred A. Knopf, 2013.

² Ibid. Capítulo 3, para. 4.

luchando contra la marea

¿Alguna vez has sentido que estás “nadando contra la corriente”? ¿Has sentido que la puerta que mantienes abierta tiene un fuerte resorte de tensión que la azotará cerrándola tan pronto la sueltes? ¿Alguna vez has sentido que tu arduo trabajo y pasiones son como un castillo de arena que es arrastrado por el agua cuando sube la marea?

En lo personal he estado luchando con esa clase de sentimientos en las últimas semanas. En una posición de liderazgo que tenía en el pasado, dí mi mayor esfuerzo para propiciar un cambio de cultura en el que firmemente creo. Algunas de las cosas que impulsábamos eran el liderazgo de equipo, equidad en el valor y desarrollo de mujeres y hombres, integridad en carácter y finanzas, y una disposición de evaluar los resultados con honestidad.

Junto con mi esposo, tratamos de dirigir con el ejemplo; proveemos materiales y capacitaciones; honramos a aquellos compañeros de trabajo que demostraban los valores que nos distinguían, y celebramos el ambiente y crecimiento que resultaba de nuestros esfuerzos. Fue un arduo trabajo en donde había resistencia y ataques personales, y pagamos el precio física, emocional y relacionalmente.

De igual manera, fuimos bendecidos con el apoyo y motivaciones de unos compañeros, mentores, y la emoción de ver vidas transformadas. En su momento, pensé que el sueño de relaciones sanas y de una organización sana valía la pena todo ese dolor.

Lamentablemente, hoy en día mirando hacía atrás en esa experiencia, cuestiono más… mucho de lo que “construimos” ha desaparecido. Muchas cosas son diferentes; el ambiente, las personas, los resultados… Me pregunto, ¿Todo mi arduo trabajo logró algo en realidad? ¿Valió la pena la subida cuesta arriba tan solo por un cambio a corto plazo, un cambio superficial?

He aprendido mucho acerca de trabajar siendo líder. Ahora necesito aprender a soltar. Necesito vivir con la tensión entre el deseo por dejar un legado… y el contentamiento de haber dado lo mejor de mí cuanto me tocó hacerlo.

¿Tienes algún consejo para mí? ¿Qué haces cuando tu arduo trabajo es arrastrado por la marea?