un día a la vez

calendar file000786402730Estoy llenando mi calendario a partir de ahora hasta la Navidad. Un montón de rutina, además de dos eventos familiares especiales, que son una gran cosa porque todos vivimos lejos por todo el país. Reunirnos a todos en el mismo lugar requiere un poquito de planificación por adelantado… y más-que-un-poquito de dinero.

También estoy trabajando en mi proyecto final para completar mi maestría. El último esfuerzo de una tarea a largo de tres años. Hay fechas limites por cumplir. Puedo ver la luz al final del túnel, pero es todavía un túnel muy largo.

El trabajo es siempre presente, pero menos estable en estos momentos. Porque mi equipo se centra en servir a otros en muchas partes del mundo, es difícil comprometerse con mucha anticipación, y las crisis como el ébola, el grupo ISIS y los conflictos internacionales cambian la mejor de las intenciones.

Además de estas cosas, mi mamá ha decidido poner fin a sus tratamientos de quimioterapia y comenzar el cuidado de hospicio. Ella está muy cansada y frágil, pero sigue siendo móvil y con la agudeza mental. Nadie sabe cuánto tiempo tendrá.

Sólo puedo vivir un día a la vez.

Soy muy consciente de que tengo que contener todos los planes que hago con una mano ligeramente abierta. No hay certeza de que van a ocurrir. No hay guarantías. Debido a la condición de mi madre, en cualquier momento este otoño podría transformarse fácilmente con una personalidad muy diferente.

La verdad es que todos los días son así – no los controlo y cualquier día podría ser cambiar en un instante.

Mi nivel de conciencia ha cambiado. Y mi actitud.

Estoy más agradecido por lo que recibo cada día – una llamada telefónica larga con uno de mis hijos, unos tiempos de diversión con los amigos, una caminata o paseo en bicicleta con mi marido, una conversación profunda con mi mamá.

Me preocupo menos por lo que viene adelante y estoy más en paz con aquellos planes que no resultan. A menudo puedo re-programar, planificar algo diferente o simplemente disfrutar de un tiempo de descanso en lugar de mantener el ritmo que pensé que quería.

Yo también hago más y mejores planes. A causa de mi reconocimiento de que cada día es un regalo, quiero llenarlos bien. Anhelo las experiencias, la comunicación, las relaciones y los esfuerzos especialmente valiosos.

No quiero perder ni un solo segundo.

Estoy aprendiendo a dejar pasar la ira y perdonar la ofensa más rápidamente. Estoy tratando de tomar la iniciativa para aclarar malentendidos y expresar aprecio y amor. Quiero escuchar bien a los demás y ánimarles y empoderarlos. Yo estoy intentando criticar menos y dar más generosamente de mí misma.

¿No es irónico que la conciencia de la muerte le da mayor sentido a la vida?

¿Cómo estás viviendo cada día?

fuera de control

¿Alguna vez has tenido uno de esos días-semanas-años, cuando todo se siente fuera de control? ¿Demasiadas personas con necesidades? ¿Demasiado en que pensar? ¿Demasiado que hacer?

Yo he estado allí. No, la verdad es que estoy allí ahora. A veces me siento como si no pudiera respirar, como si tuviera una piedra enorme presionando contra mi pecho. Otras veces me siento toda nerviosa y acelerada como si hubiera bebido demasiadas bebidas energéticas o demasiadas tazas de café. Hablo demasiado rápido, pero lucho para conectar algunos pensamientos coherentes. Un amigo lo describió como una bola de nieve… ideas remolinando por todas partes en su cabeza, incluso después de que ella se sienta o se acuesta a descansar. Algunas personas sueñan que están en un carro, rechinando llantas al dar vuelta en las esquinas mientras pierden el control o que salen volando al acantilado destrozando los muros de contención.

¡Detén el auto! ¡Quiero salir!

El problema es… Yo no estoy en un auto. Estoy viviendo la vida y no puedo salir. Puedo, sin embargo, aprender a controlar la velocidad y manejar mejor las curvas. Para controlar mi nivel de estrés, he practicado un par de consejos en los últimos años (que estoy volviendo a aplicar esta semana). Estos son algunos de ellos…

Hablar con alguien: Ayuda a tener otra perspectiva, recibir asesoramiento objetivo, escuchar experiencias y consejos, o simplemente reír con un amigo o mentor sobre el caos. No requiere mucho tiempo; una charla en el pasillo, una conversación honesta durante el almuerzo, una llamada telefónica o una cita en un café puede hacer una gran diferencia en mi actitud.

Recordar urgente versus importante: He puesto una presión innecesaria sobre mí misma porque quiero que se haga algo AHORA que no necesita realmente suceder de inmediato. Muchas citas puede ser re-programadas, fechas de entrega ajustadas, las facturas pagadas a plazos, proyectos soñados pospuestos para un mejor momento. Si algo está causando estrés, pero no es realmente urgente, estoy aprendiendo a dejarlo para más tarde.

Comprobarlo visualmente: Rápidamente sobrecargo mi calendario cuando generalizo las tareas y el tiempo disponible. Para contrarrestar esta situación, cuando siento la vida fuera de control, anoto todas las tareas o categorías grandes que tengo pendiente y luego programo un tiempo específico para ellas a fin de que el calendario me ayude a ver la realidad. “Lo haré mañana”, requiere que en realidad confirmo que mañana tengo algo de tiempo libre. “Lo puedo hacer la próxima semana” significa que hay un día vacío o parte de un día realmente disponible para la nueva idea. Si no tengo tiempo extra, tengo que entender – y ver – tengo que sacar un compromiso anterior fuera de mi agenda ​​cuando añado uno nuevo.

Pensar en el ritmo: La vida es un viaje, que va y viene. Hay fechas límites… y el aburrimiento, los semestres escolares… y las vacaciones, los amigos… y la soledad, los bebés recién nacidos… y los graduados, las bodas… y los funerales, la salud… y las crisis, los ascensos… y la jubilación, etc. Mucho de esto no podemos controlar, pero algunas cosas sí. No quiero añadir más estrés por encima del estrés por estar estresada. Cuando acepto y aprecio donde estoy y practico estos consejos cuando me es posible, respiro un poco mejor, pienso más claramente y mantengo el control.

Y tú… ¿Está tu día-semana-año fuera de control? ¿Cómo manejas el estrés?