el regalo de los mentores y patrocinadores

Mom  Rod   Karen  Cathy  Sandy  Greg  Steve(s)  Andrea  Judy(s)  Henry  Suzi Sharon  Denise  Layo  Marcy  Lulu     Ray  Kendra  Eric  Ron  Nancy(s)…

He sido bendecida increíblemente por mentores a lo largo de mi vida. Gente que se preocupó por mí, invirtieron su vida en la mía, me desafiaron y me ayudaron a crecer. Algunos son familia, algunos amigos, algunos fueron mis jefes, algunos autores que nunca he conocido, algunos son compañeros de trabajo, algunos viven cerca, otros lejos, a algunos los he observado a la distancia, algunos son mayores, otros más jóvenes, algunos son como yo, otros son completamente opuestos a mí.

                                                                                                                                 

Ninguno fue “todo” para mí, pero cada uno ha tenido un rol muy importante en mi vida:                                                                                                                      

  • me enseñaró habilidades
  • me presentaró a Jesús
  • desafiaba mi egoísmo
  • me ha dejado llorar en su hombro
  • me ha animado a hablar y a escribir
  • se ha reído conmigo
  • me ha dado una perspectiva fresca
  • ha sido mi coach al tomar decisiones
  • ha sido un ejemplo de devoción para mí
  • me dió gracia
  • me ha dado retroalimentación
  • ha compartido su experiencia
  • me ha corregido
  • ha tomado café conmigo
  • me ha dado esperanza
  • ha orado por mí

Ha habido muchos momentos en mi vida cuando no estaba segura de qué hacer…cuando he querido darme por vencida… cuando me he sentido abrumada o devastada…cuando no estaba segura de una decisión… cuando he necesitado ayuda. Estos mentores me impulsaron, construyeron mi confianza y fortalecieron mi carácter. Ellos me ayudaron a pasar los tiempos difíciles, y me animaron a tomar pasos de fe y a continuar para llegar más lejos.

También he tenido la oportunidad de mentorear a otros. Una de las cosas que más disfruto hacer es animar y empoderar a líderes jóvenes. Los gurús de los negocios y del discipulado dicen que todos necesitamos mentores. A veces mentorear y coachear no son una parte formal de la estructura de la organización; entonces necesito tomar la iniciativa de hacer que suceda.

Cuando quiero avanzar y liderar, también necesito un patrocinador – alguien con el poder posicional de crear redes de conexiones de apoyo y recomendaciones para trabajos y puestos específicos. Esto es especialmente cierto para mí como mujer. Aunque frecuentemente encuentro mentores – formal e informalmente, también necesito tener patrocinadores en posiciones más arriba que puedan hablar por mí y darme oportunidades. Un aspecto de mis posiciones de liderazgo que me motiva es poder servir como patrocinadora de otros.

Gracias a cado uno de ustedes que han creído en mí. Son tesoros invaluables. Me ayudaron a creer en mi misma. Estaré agradecida por siempre.

¿Tienes un mentor o patrocinador?  ¿Estás mentoreando a alguien?

¿estás feliz de verme?

Mi perrita, Mandy, me ama. Ella menea todo su cuerpo tan pronto me ve, baila con ritmo, y si la dejara, daría un gozoso salto vertical de un metro para plantarme un beso en la boca. A veces se me olvida darle de comer a su hora, a veces su plato de agua se seca, a veces no le pongo atención en todo el día… no importa; no lo merezco, pero siempre está feliz de verme.

La gente no es así.

Henry Cloud, Patrick Lencioni y otros afirman que uno de los elementos más importantes en las relaciones es la confianza… y tengo que merecerla, construirla, ganarla. He aprendido mucho acerca de la confianza del libro de Henry Cloud, Integridad.

  • La primera manera en la que me gano la confianza es al conectarme auténticamente con otros. La gente siente que me conecto con ellos si escucho para entender – si realmente los escucho, con empatía y validación por sus preocupaciones. La conexión sucede cuando la gente con quienes trabajo sienten que realmente los valoro, que me interesan y que invierto en ellos. No siempre haré lo que me sugieren, pero saben que voy a escucharlos, consideraré sus ideas y nunca ignoraré la manera en la que les afecto con mis acciones.
  • La confianza también se construye al cuidar los intereses de los demás. Cloud llama a esto “favor extendido”. En otras palabras “cuidarles las espaldas”, y que estoy de su lado. Eso no significa que no tengo metas o estándares de desempeño, pero significa que haré todo lo que pueda para ayudarles, entrenarles, animarles o proveerles de recursos para que otros puedan triunfar.  Si he construido la confianza, pueden estar seguros de que siempre hablaré bien de ellos y que siempre voy a defenderlos. Nunca se tienen que preocupar de que “van a estar en mi lista negra” o que voy a traicionarlos.
  • También se construye confianza al balancear el poder y la vulnerabilidad. Otros pueden confiar en mí cuando ven que hago que las cosas sucedan y que cumplo mis obligaciones. Me gano la confianza cuando soy competente y responsable, cuando hago lo que dije que haría. Por otro lado, también necesito admitir mis errores y mis faltas a veces. Cuando soy auténtica acerca de mis propios retos otros adquieren coraje para luchar con los suyos propios. Cuando soy honesta acerca de mis debilidades, otros se pueden identificar; frecuentemente están dispuestos a ayudarme y construimos confianza en el proceso.

Ya que la confianza es la base de las relaciones, necesito estar evaluando constantemente cómo me va en mis relaciones en el trabajo y en la casa. ¿Me estoy conectando? ¿Saben que me interesan? ¿Saben que estoy aquí “para” ellos? ¿Pueden depedender de mí para hacer que las cosas sucedan? ¿He sido real con ellos?

¿Están felices de verme?

¿Cómo construyes confianza? ¿Cómo los demás se han ganado tu confianza?

 (**Si te gustó este post, puede ser que te guste “cómo es mi rastro” – más del libro Integrity [Integridad] de Henry Cloud.)

un lugar para crecer, un lugar para pertenecer

Estamos terminando un poco más de 17 años de ministerio en México; estamos acomodando nuestras cosas, pasando la estafeta… y mi esposo ha estado “subiendo” fotos (muy) viejas a Facebook. Algunos de esos años de ministerio fueron increíbles –mucho crecimiento, emoción, impacto. Al reflexionar en ese tiempo, me di cuenta de que estábamos viviendo nuestros valores. Esos valores todavía son relevantes hoy en día a medida que avanzamos hacia el siguiente paso…

Fe: Todos confiamos en Dios para cosas grandes y tomamos pasos de fe. Mudamos a nuestra familia – con cuatro niños pequeños – a otro país y comenzamos algo nuevo donde no había nada. Dirigimos un equipo internacional; muchos de ellos también habían salido de su zona de comodidad y dejado sus hogares. Los estudiantes dieron pasos de fe para comenzar una relación con Dios aún cuando experimentaron el rechazo de sus amigos y de su familia. Los coordinadores y los estudiantes compartieron valientemente con otros, tomaron nuevas responsabilidades, le pidieron a Dios que tomara el control de su futuro.

¿En qué área Dios me está pidiendo dar un paso de fe?

Desarrollo/Crecimiento: Nos comprometimos a crecer en comunidad y ayudar a otros a crecer para que llegaran a ser todo lo que podían ser. Oramos por nuestros compañeros de equipo y por nuestros discípulos, diseñamos y seguimos planes semestrales para enseñar lo básico y proveer experiencias, retiros, proyectos de verano, etc. todo para crear un ambiente de crecimiento. Trabajamos en equipo y frecuentemente compartimos el liderazgo. Dejamos el camino libre para que otros pudieran toma; el liderazgo. Invitamos a equipos de otros lugares a venir, aprendimos de ellos y ellos de nosotros.

¿Qué estoy haciendo para desarrollar personalmente y a quiénes que están a mí alrededor?

Efectividad/Fruto: Nos interesaban los resultados. La efectividad es el fruto de vidas cambiadas – para la eternidad. Evaluamos nuestras metas y nuestro progreso regularmente. Pedimos la retroalimentación de los demás y con gusto cambiamos el formato de las reuniones, probamos ideas locas, inventamos nuevos materiales. A veces hicimos las cosas diferentes para compensar alguna debilidad, a veces para ajustarnos al increíble crecimiento. No nos conformamos con el status quo.

¿He hecho una evaluación honesta últimamente? ¿Necesito hacer algunos cambios para lograr una mayor efectividad?

Unidad: Nuestro trabajo en la universidad gozaba de una unidad increíble en el propósito y en las relaciones personales. Culturas, trasfondos, campos de estudio y edades diferentes se juntaron para aprender y crecer juntos. Nuestro lema al principio fue “un lugar para crecer, un lugar para pertenecer”. Nuestros equipos de coordinadores y de estudiantes trabajaron duro lado al lado para crear sketches buenísimos, fiestas, campañas de evangelismo y congresos para una visión y pasión mucho más grandes que ellos mismos. Los estudiantes sacrificaban su tiempo y su dinero los unos por los otros. La gente nueva se sentía bienvenida y surgieron profundas, auténticas y solidarias relaciones de amistades que duran toda la vida al estudiar la Palabra, orar… comer y jugar juntos.

¿Qué estoy haciendo para construir la unidad en mi equipo o en mi organización?

Integridad: Junto con la diversión, hubo también tiempos difíciles. Confrontamos la mentira, el soborno, la inmoralidad, los conflictos interpersonales, los intentos de suicidio – tentaciones y batallas espirituales de todo tipo. No ignoramos, ni escondimos, ni justificamos ningún comportamiento que pudiera sembrar la semilla de la división entre la gente y Dios. Enseñamos que Dios cuida de cada parte de nosotros; no podemos tener pecado en algún área sin afectar todas las demás. Tratamos de vivir ese ejemplo también.

¿Hay algún área de mi vida a la que le falte integridad?

¿Cómo responderías estas preguntas? ¿Cómo podrías transformar tu lugar de trabajo o ministerio en un lugar para crecer, un lugar para pertenecer?

(** Si estuviste involucrado en el ministerio, por favor ¡comparte con nosotros tus recuerdos!)

cuidados para nuestro llamado

Vivir mi llamado como portadora de la imagen de Dios y ser parte de Sus propósitos es la gran aventura de la vida.  Mi llamado tiene valor, poder y propósito. Dios me ofrece vida abundante, pero al enemigo de mi alma le gustaría limitarme y controlarme. He identificado cuatro amenazas con las que batallo para cuidar mi llamado.

                                                          CLICHÉ:  Como mencioné antes en mi blog, las “reglas” hechas por las personas, comunicadas en forma de clichés de los roles de hombres y mujeres, pueden inhibir mi llamado. Aunque no encuentro una lista de roles delineada en la Biblia, sí hay una lista de dones espirituales. Estos dones no están limitados por el género; tienen una variedad increíble y libertad, y son muy importantes para determinar el enfoque de mi llamado.

Si tengo el don de la oración, servicio, misericordia, enseñanza, liderazgo, exhortación, evangelismo o discernimiento, mi don(es) particular(es) se van a demostrar al trabajar en mi llamado – en casa, en el trabajo o en el ministerio. La autoevaluación y la confirmación de otros me han ayudado a conocer la manera en la cual Dios me ha dado dones. Cuando trabajo con mis dones, experimento mucho fruto y gran gozo.

CULTURA: Al vivir y trabajar en el extranjero ya por muchos años, he escuchado excusas culturales para limitar las responsabilidades y las oportunidades de hombres y mujeres. Aunque tengo un profundo respeto por las influencias culturales, la verdad bíblica es mi mayor parámetro. Cada cultura posee una riqueza maravillosa que podemos descubrir pero ninguna cultura es perfecta. Algunas normas culturales están fuertemente en contra de los mandamientos de Dios. Jesús actuó contra la cultura en sus interacciones con las mujeres, en Su servicio a los discípulos y en Sus encuentros con pecadores. Cuando yo escojo ir “contra la corriente”, a veces tiene un precio – desde burlas sutiles hasta fuerte crítica – pero mi prioridad más importante es honrar a Dios… y a veces tengo la oportunidad de mostrarle a los demás un ejemplo nuevo y sano.

COMPARACIÓN: Frecuentemente soy mi peor enemigo. Los problemas se aparecen cuando comparo mis dones y deseo otros, o les doy a los dones diferentes “calificaciones”. Critico y juzgo otros (“No es espiritual hacer…) o batallo con sentimientos de inferioridad y menos valor (“Debería hacer más de…”). Desapruebo y me pongo en contra de decisiones de trabajo, roles en el matrimonio e involucramiento en el ministerio que son contrastantes, en lugar de aceptar las diferencias y expresar aceptación a los demás. La comparación es un arma poderosa y efectiva del enemigo. He aprendido que puedo luchar en contra de la comparación dándoles gracia y ánimo a los demás.

COERCIÓN: El lado extreme del poder es la coerción – abuso, violencia, explotación. Nunca he experimentado estos extremos pero otros sí lo han experimentado – especialmente las mujeres. En cualquier momento que yo le atribuyo menos valor a los demás (bromas, insultos, desigualdad), estoy siendo irrespetuosa al llamado de Dios de esa persona y debilito las defensas contra la coerción. Estoy aprendiendo a respetar y defender el valor y el propósito de Dios en cada persona.

Un último pensamiento… puedo sacrificar mis dones/habilidades/pasiones voluntariamente y con gozo por una temporada – momento, día… incluso años, para poder cuidar o servir a otro. Jesús se limitó Él mismo por tiempo por nosotros. Sin embargo, esa decisión no debe ser impuesta por clichés, la cultura, la comparación o la coerción… y siempre debe hacerse en el contexto de mi valor como una portadora de la imagen de Dios y mi llamado a involucrarme en Sus propósitos.

Te animo a conocer tus dones únicos – también considera tu personalidad, experiencia, etapa de vida, etc. – y después comprométete de todo corazón a reflejar la imagen de Dios a un mundo perdido. ¡Disfruta la aventura!


limpiar la casa, cocinar…y una gran causa

Conocí a Cristo personalmente en la universidad y al igual que muchas chicas solteras, comencé a escuchar inmediatamente cómo atrapar al hombre de mis sueños ser una mujer  sumisa, comprensiva y espiritualmente atractiva que causara que el hombre perfecto me persiguiera. Para aquellos que me conocen, ¡eso no era una tarea fácil!

Si me hubieras preguntado hace años acerca de mi matrimonio, hubiera regurgitado amablemente un montón de frases con clichés cristianos acerca de los roles de los hombres y las mujeres que he leído en libros y que aprendí en seminarios… la mujer es la “ayuda idónea” mientras el hombre “trabaja” y toma decisiones; el trabajo de la mujer es limpiar la casa, hacer comidas nutritivas, mantener a los niños bajo control y ser una amante excelente para que el hombre siempre esté contento. Si la mujer es más talentosa en alguna área que el hombre, debe limitarse a sí misma y enfocarse en hacer que él se vea bien. De alguna manera lo que hace el hombre siempre es un poco más importante porque es “la cabeza”. (Renuncia pública de responsabilidad: No estoy segura si es exactamente lo que siempre se dice, pero es lo que yo he escuchado.)

He estado casada por casi 30 años ya – la mayoría de ellos felizmente – con el hombre de mis sueños (¡los sueños pueden variar dependiendo de lo que hayas cenado!). Tenemos cuatro hijos maravillosos. Estaba hablando con uno de ellos cuando estuvo en casa para la Navidad y de alguna manera llegamos al tema del matrimonio. Mientras hablamos, me di cuenta de que mi esposo y yo nunca hemos vivido un matrimonio cliché.

En vez de eso, en nuestro matrimonio somos socios, compañeros de trabajo y amigos – los dos con el mismo valor al ser portadores de la imagen de Dios y parte de Su cuerpo. Tomamos las decisiones los dos juntos. Ambos limpiamos la casa si es necesario – o incluso contratamos a alguien (una ventaja de ser misioneros internacionales) para poder invertir más tiempo en la enseñanza de nuestros hijos. Yo he cocinado, también hemos tenido ayuda para cocinar y últimamente mi esposo se encarga de cocinar la mayoría de las veces. Los dos estamos muy involucrados con nuestros hijos. Mutuamente nos sometemos a las necesidades del otro. La verdad es… los dos vemos al hogar y a la familia como prioridad y como un gozo, pero no hubo reglas específicas de quién debe hacer qué y cambiaba regularmente dependiendo en la necesidad.

También los dos estamos involucrados en el ministerio. Me doy cuenta ahora de que es la alineación perfecta con la Palabra de Dios… y el correcto y completo entendimiento de la palabra “ayuda idónea”. Las palabras traducidas como “ayuda idónea” en Génesis 2:18 viene del Hebreo ezer kenegdo; ezer significa ayuda y la palabra kenegdo implica un homólogo. La palabra se encuentra en un contexto militar y se usa 19 veces más en el Antiguo Testamento – tres veces para países aliados y dieciséis para Dios mismo cuando Israel necesitaba ayuda en la batalla. Ya que la misma palabra que usamos para la mujer es usada para Dios, creo que implica increíble valor y fortaleza. Dios quiere que las mujeres sean unas compañeras completas, fuertes guerreras junto a los hombres en las batallas espirituales que peleamos contra la maldad de este mundo.

Muchas de las decisiones que mi esposo y yo hemos tomado a lo largo de estos años han sido para permitirme participar como una compañera completa en la batalla por el Reino de Dios. Tengo hobbies, pero lo más importante, tengo un llamado de Dios. Las diferentes etapas de la vida significan diferentes tareas diarias, pero lo que escojo hacer es importante. En lugar de limitar mi talento, es crucial para mí continuar creciendo y desarrollándome, para que pueda servir mejor al Señor, en la casa y en el ministerio.

Si eres una mujer leyendo este blog, te animo a ir más allá al estudiar tu llamado como co-guerrera en la batalla del Reino de Dios. Aprendí mucho del libro de Carolyn Custis James “Half the Church” (La mitad de la iglesia). Tu participación fortalece el ejército de Dios. ¡No importa tu estado civil, la etapa de la vida, o tu estilo de vida… has sido llamada a ser todo lo que puedas ser para Él! Nunca te veas a ti misma como menos importante. Todas tenemos quehaceres diarios, pero deberíamos hacerlos dentro del contexto de nuestro llamado prioritario. Nunca pongas límites en lo que puedes hacer para Él.

Si eres un hombre leyendo esto, por favor considera ser un defensor activo de las mujeres en tu vida. Anímalas en su valor y su desarrollo y en cualquier forma posible, facilítales su completo involucramiento en los propósitos del Reino de Dios.

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** Dedico este blog a mi increíble esposo, Steve: mi fan número uno, el que me anima con el mayor entusiasmo, y mi más fuerte defensor. Deberías seguirlo en twitter en @stickymex y leer su blog: LeaderImpact or EquipoVida

También quiero agradecer a mi profesor, Dr. Ray Wheeler, (Azusa Pacific – M.A. Global Leadership) por creer en mí y ayudarme a creer más en mí misma.

seguir al lider no es juego

Los últimos años, he ocupado muchas posiciones de liderazgo. Al mismo tiempo, he tenido siempre un jefe, un director o un líder sobre mí. He escuchado seminarios, he ido a capacitaciones y he leído libros de liderazgo… pero nunca he recibido retroalimentación acerca de seguir bien.

En el Nuevo Testamento, Jesús habló de seguir mucho más de lo que habló de ser líder. Está claro que seguir es una decisión – seguirlo a Él o al enemigo. Pensando en eso, me doy cuenta que ser un buen seguidor es importante. Al seguir a otros, reflejo lo bien que sigo a Jesús. Quiero ser una buena seguidora.

¿Qué significa ser un buen seguidor? He agrupado algunos de mis pensamientos en tres categorías muy sencillas para poder evaluar fácilmente cómo me va en esta área…

ACTITUDES: La actitud del corazón es el primer lugar en dónde mirar.

  • ¿Estoy orando por mi líder? ¿Es decir, de verdad oro regular y específicamente, tomando la iniciativa de preguntarle sus necesidades? Durante mis años como líder nacional, pude contar con una mano la gente que me preguntó cómo podía orar por mí. Fue difícil para mí y a veces me sentía sola. Quiero que mis líderes sepan que pueden contar conmigo para orar por ellos.
  • ¿Pienso lo mejor de ellos? Ningún líder es perfecto – muy lejos de serlo. Sé que olvidé dar las gracias, que llegué tarde, que no planeé tan bien, que me faltó visión, que actué de forma egoísta y que a veces critiqué a otros… pero no es porque esa mañana desperté y dije, “Voy a ser un mal líder y a herir a algunas personas intencionalmente hoy.” ¿Creo que mis líderes quiere hacer lo mejor? ¿Les doy gracia cuando fallan? ¿Tengo paciencia antes de juzgarlos?

PALABRAS: ¿Muestran mis palabras  que soy buen seguidor?

  • ¿Le digo “gracias” a mi líder cuando veo que trabaja duro, cuando hace algo bien o cuando invierte en mi desarrollo? ¿Cómo hablo de mi líder con otros? ¿Expreso respeto por su posición y personalmente por el? ¿Animo a que otros hagan lo mismo?
  • Si no estoy de acuerdo en algo, ¿se lo digo directamente para aclarar y entender el problema? Cuando fui líder, estaba muy agradecida por aquellos que vinieron y hablaron conmigo directamente – aún cuando estaban frustrados o enojado conmigo. Aquellas conversaciones difíciles al final fortalecieron nuestra relación. Desafortunadamente, fueron pocos. Más que nada hubo chisme, critica a mis espaldas y motines que dañaban las relaciones. Me he comprometido a hablar directamente con mi líder si no estoy segura, si estoy en desacuerdo o si me siento lastimada por algo. Sin excusas.

ACCIONES: ¿Apoyo a mi líder/ jefe/ director con mis acciones?

  • ¿Aporto una buena actitud, un espíritu de servicio y una mentalidad de aprendizaje al trabajo cada día? ¿o actúo como si tuviera un derecho especial? ¿demando ventajas? ¿tengo mentalidad de victima?
  • ¿Hago el mejor trabajo que puedo por mi líder? ¿trabajo duro todas mis horas, tomo la iniciativa a dar sugerencias, hago un trabajo de calidad? ¿Hago lo que me pide? ¿Soy honesta, responsable y digno de confianza? ¿Es mi líder más efectivo porque cuenta con mi apoyo?

Vale la pena preguntar, “¿me quiero a mi mismo como seguidor?”

Ayúdame a aprender… ¿Qué características buscas tú en un buen seguidor? ¿Qué crees que es importante para que alguien siga bien?

la magia del trabajo en equipo #2

Una vez que hayas formado a tu equipo soñado, ahora es cuándo comienza la magia, ¿verdad? Bueno, no exactamente… en el mundo real, trabajar juntos de manera efectiva siempre requiere compromiso y esfuerzo. Aquí hay algunos consejos que he aprendido con “los golpes” de la experiencia…

Oren juntos: No nieguen el poder de la oración para construir relaciones y proveer sabiduría para el trabajo. Compartan peticiones personales y oren fervientemente por los asuntos que enfrentan juntos en el ministerio.

Desarróllense como equipo: Comprométanse  a aprender y a crecer juntos. Nadie en el equipo sabe todo lo que hay que saber uno del otro, del trabajo en equipo, o de los desafíos que enfrentan en el trabajo. Un equipo saludable apartará un tiempo en cada reunión para discutir un libro que estén leyendo juntos, escuchar algún sermón en Internet o recibir la visita de un mentor. Si es posible, planeen un retiro una o dos veces al año para tener un tiempo más profundo de desarrollo; tomen el Birkman como equipo, procesen una evaluación 360 o asistan a algún congreso juntos.

Destruyan los silos: Cuidado con los miembros del equipo que no están o no estarán enfocados en lo bueno del equipo. Se pueden sentir apasionados o abrumados por sus responsabilidades, pero los miembros de un equipo que son maduros aprenden a “usar más de un solo sombrero” y a priorizar para el mayor bienestar de la organización. Ayuden a que cada miembro sea exitoso en su área, pero no permitan que un miembro del equipo le dé un trato especial solamente a su personal.  

Mejoren las habilidades de comunicación: Preparen un pacto de equipo o normas para el equipo… repásenlos y aplíquenlos diligentemente. Decidan juntos cómo se asegurarán que todos sean escuchados durante las reuniones. ¿Cómo llegar a los introvertidos y cómo controlar a los extrovertidos? Aprendan nuevas herramientas de pensamiento creativo y lluvia de ideas. Decidan juntos qué clase de problemas vendrán a la mesa para que el equipo los discuta y cuáles problemas pueden solucionarse al empoderar individuos o grupos de trabajo. Usen elementos visuales y compartan el trabajo de facilitar las reuniones y las presentaciones para que todos puedan mejorar sus habilidades.

Practiquen la resolución de conflictos bíblica: No permitan comportamientos pasivos-agresivos: dejar las cosas para después, necedad, rencores,  resentimiento o chisme. Hagan un compromiso fuerte de protegerse uno al otro en palabra y en obra. No permitan que un miembro sea condescendiente con una decisión en la reunión y después sabotee su implementación. Manejen el conflicto rápida y directamente; usen amor, tacto y gracia. Hagan un seguimiento de los cambios necesarios. Nunca se conformen con una paz cordial artificial entre los compañeros del equipo; el respeto verdadero y la unidad son mucho mejores.

Implementen procesos de toma de decisiones: Diferentes tipos de procesos son apropiados para diferentes tipos de decisiones, dependiendo de su alcance y la complejidad. A veces un miembro del equipo decide, a veces el director lo determina, a veces la mayoría decide, a veces será por consenso es la mejor opción… Si usan el consenso, tengan cuidado con los miembros que constantemente paralizan cada decisión importante. Cuando se topen con que no pueden hacer ningún progreso en un área importante, es probable que sea necesario usar otro tipo de proceso.

Diviértanse: Los equipos saludables disfrutan estar juntos – en el trabajo y también para jugar. Celebren los resultados, las metas alcanzadas y los logros personales. Utilicen música, color, comida, humor y un cambio de lugar para mantener la “magia” en sus tiempos juntos.

¿Qué crees que agrega “magia” al trabajo en equipo?

¿hay magia en los equipos?

A veces actuamos como si al poner a varias personas  juntas y llamarles equipo, obtendremos automáticamente resultados mágicos. Así de repente, milagrosamente la gente será más feliz, se dará el progreso más rápido y la productividad será mayor.

Me encanta trabajar en equipos. He tenido muy buenas experiencias trabajando en equipos altamente efectivos. También he tenido horrendas y miserables experiencias trabajando en equipos disfuncionales. Te puedo decir… ¡no hay nada de magia en un equipo! Los equipos saludables, efectivos y altamente productivos requieren trabajo – trabajo preliminar al formar el equipo… y un esfuerzo continuo para trabajar juntos como equipo.

De mi experiencia, estos son algunos de los principales errores que hay que evitar al construir equipos de liderazgo:

  • Si vas a tener un líder de equipo – que sea uno bueno. 

No escojas un líder solamente porque es “buena onda”. No escojas a un líder que no tiene visión para el equipo o que no está dispuesto a trabajar duro para hacer realidad la visión. Por otro lado, no escojas un líder que es un fanático del control o que niega o es incapaz de edificar y desarrollar a la gente a su alrededor. Si estás considerando a alguien que ha tenido un registro de malos resultados o una historia de siempre trabajar solo… ¡no lo hagas!

Si es posible, escoge a un líder que tenga un historial de visionario que hace que las cosas sucedan al trabajar bien junto a los demás. Si la persona no existe en el momento, podría funcionar mejor crear un “equipo de iguales” y compartir las responsabilidades de liderazgo. Considera implementar límites máximos a los años del servicio en el liderazgo – no quieres poner a alguien en el liderazgo que después no estará dispuesto a dejar el puesto para que otros sean los líderes en el futuro.

  • Toma en cuenta la madurez espiritual y emocional de cada miembro potencial del equipo. 

No invites miembros al equipo que critican (es muy diferente a ser pensadores críticos) y se quejan constantemente. No aceptes a gente que toman todo el reconocimiento para ellos mismos cuando hay éxitos y que se hacen las víctimas o culpan a otros cuando se presentan desafíos. Mantente alejado de cualquiera que evada la evaluación honesta y la comunicación directa. Gente poco sana = equipos poco sanos.

No estás buscando por gente perfecta, sino gente que esté aprendiendo y creciendo – de ser posible, aquellos que tienen un historial de relaciones saludables con los demás… aquellos que saben que no son perfectos, que reconocen abiertamente que necesitan de otros, aquellos que caminan humildemente con Dios y que le dan gracia a los demás. Escoge a aquellos que buscan activamente tener comunidad y rendir cuentas en su vida…quienes tienen una buena actitud y animan a otros.

  • No grites desesperadamente “¡auxilio!” y aceptes a cualquiera que llegue corriendo.

(He estado ahí, ya lo he hecho y he pagado las consecuencias.) A veces la gente que responde a la crisis de verdad le gustan las crisis… y continúa creándolas para mantenerse ocupado solucionándolas. Ésta no es una buena persona para tu equipo. No escojas a la gente solamente por antigüedad. No escojas a la gente solamente para llenar el lugar.

A la larga, es mejor tener una posición vacía, que llenarla con la persona equivocada. Evalúa tus propias debilidades y fortalezas y las de los miembros de tu equipo actual – si tienes uno. Ten una idea de hacia dónde quieres ir y después recluta intencionalmente – más administración, mayor visión, más RH, más Ops, más locura, más diversión… dependiendo en la necesidad. Escoge gente que aporte habilidades, experiencia y excelencia en su área destreza. Agrega diversidad (edad/género/nacionalidad/etc.) siempre que sea posible.

Ahora pregúntate a ti mismo… ¿Trabajo bien con otros, tengo visión y hago que las cosas sucedan? ¿Soy humilde y estoy creciendo? ¿Aporto valor y excelencia a nuestro equipo? 

¿Otros me quisieran en su equipo? ¿Aportaría yo a la “magia”?

Aprendamos juntos… ¿cuál ha sido tu experiencia al formar equipos? 

(En el siguiente post, escribiré acerca de trabajar juntos como equipo.)

nunca más “buena onda”

He estado leyendo acerca de José en Génesis 41, específica-mente el pasaje donde Faraón llama por primera vez a los magos y hombres sabios para interpretar sus sueños, pero “no pudieron hacerlo”. Repasando sus sueños, la interpretación parece un poco obvia para ser hombres sabios experimentados. Personalmente, creo que, sí, pudieron haber interpretado los sueños… solamente no querían ser los que dieran las malas noticias… prefirieron la diplomacia sobre la honestidad…actuaron como “los buena onda”.

He experimentado esta misma situación muchas veces… gente que prefiere decirme lo que creen que yo “quiero” escuchar, en lugar de la verdad… evidente evasión de la confrontación directa y conversaciones difíciles; en lugar de eso chismeaba a mis espaldas o a las espaldas de otros… el deseo de ser conocido como “buena onda”, caerle bien a todos, causaba que los líderes negaron o evadieron el problema.

Evadir la verdad no es útil. Al esconder la verdad, los magos supuestamente sabios perdieron la oportunidad de ayudar a Faraón a cambiar y a prepararse para el futuro. José, por otro lado, habló la verdad… y estaba disponible para venir al lado de Faraón y ayudarlo a hacer los cambios necesarios. La verdad no es lo opuesto a la gracia. No tenemos que escoger una o la otra… podemos optar una situación “ambas-y”. Di la verdad Y en gracia ten la disposición de ayudar y provocar un cambio. 

He observado a líderes evadir la verdad – por temor, incomodidad o por un deseo de aceptación – y esto nunca ha ayudado… siempre empeoraba el problema. Si el comportamiento de una persona fue inapropiado, nunca mejoró por si mismo… en lugar de eso su comportamiento negativo frecuentemente se volvió peor y la relación personal o de trabajo se deterioró en gran manera.

Si se trató de una política o era una cuestión de integridad lo que estaba en juego, la situación nunca mejoró como resultado de la negligencia o la pasividad. La entropía social causó que la cooperación avanzara hacia el conflicto y el caos. Dejar las cosas para después solamente hizo que al final la solución del problema fuera más costosa.

Haz de la verdad Y la gracia una prioridad en tu vida y en tu trabajo.

  • Ten evaluaciones honestas con tu personal – Usa evaluaciones 360, sesiones de retroalimentación regulares, análisis estadísticos – da mucho ánimo y enfócate en lo positivo, pero no ignores las áreas de crecimiento. Todos necesitamos admitir nuestros errores y estar dispuestos a crecer continuamente. Trabaja para que las evaluaciones honestas se conviertan en una norma entre tu gente.
  • No dejes que la gente se escape con un mal comportamiento – ¡házselo saber! Ten conversaciones difíciles Y perdona y ayuda a tu personal a avanzar hacia el cambio. ¡Dar gracia no da el permiso! Enfrenta el error/la debilidad/el pecado tan pronto como sea posible. Utiliza respeto, tacto, discernimiento o incluso un poco de humor…pero di la verdad directamente a la persona que necesita escucharla. Te prometo que, “dejarlo pasar” o hablarlo con otros antes de hablar con la persona involucrada directamente, solamente hará más difícil enfrentarlo en el futuro.
  • Haz evaluaciones honestas de las situaciones organizacionales –  y ten la disposición de tomar decisiones difíciles. No dejes pasar los patrones financieros que provocan deudas, la falta de integridad, un bajo desempeño o cualquier otra realidad que amenace a la organización. Así como en la situación de José, la evaluación honesta combinada con una solución estratégica del problema puede crear sistemas y soluciones que ayudarán a sobrepasar los desafíos y a dirigir hacia un futuro sano y lleno de esperanza.

¿A veces te sientes tentado a actuar como “buena onda?

¿Dónde puedes aplicar la gracia y la verdad hoy?

avanzando hacia la defensa…

El semestre pasado aprendí mucho acerca del liderazgo intercultural y eso me hizo apreciar más el beneficio de tener diversidad en nuestro ministerio y en nuestros equipos. Nuestra experiencia en México ha confirmado que los equipos multi-“culturales” (cultura= edad, sexo, nacionalidad, etapa de vida, experiencia, etc.) son los más fructíferos, en términos de metas ministeriales y también de carácter personal y crecimiento emocional y espiritual.

Yo creo que la oración requerida, la gracia dada y la sumisión del ego necesarias para que haya unidad sobre pasan los malentendidos y el tiempo gastado por estos equipos “mixtos”. Creo que Dios bendice nuestros esfuerzos por superar las barreras “culturales” y trabajar juntos para su gloria.

Es especialmente cierto en el área del género – quizá porque la unidad en esta área es un desafío muy personal, especialmente para las familias y los esposos y las esposas. Mi profesor me animó a realizar un estudio más profundo acerca de los problemas que rodean a las mujeres en el liderazgo… y, aunque tenía mis dudas al principio, aprendí mucho. Estoy agradecida por este “empujón”. No quiero entrar en un “campo de batalla” cultural o teológico, pero quiero estar dispuesta a escuchar a Dios en esta área.

Estoy convencida de que nuestra perspectiva y el trato hacia las mujeres tiene muchísimas ramificaciones para nuestras relaciones personales, nuestra capacidad de dar fruto en nuestro ministerio y nuestra participación en la batalla contra la violencia y el tráfico humano. La tabla de abajo es un resumen de una parte de mi estudio. La ofrezco como un recurso para poder considerar en oración tu visión personal u organizacional de las mujeres.

Por favor, dime qué piensas. Tengo la sospecha de que solamente estoy tocando la superficie de todo lo que Dios quiere que aprenda y que haga en esta área. Me encantaría aprender de ti también.