cleaning house, cooking meals and a greater cause

I came to know Christ personally in college and like many young single ladies, I started hearing immediately how to catch the man of my dreams be the submissive, supportive, spiritually attractive woman who would cause some dreamy man to pursue me. For those of you who know me, that was no easy task!

If you had asked me years ago about my marriage, I would have obligingly regurgitated many of the cliché Christian lingo regarding men’s and women’s roles that I had read in books and learned in seminars… woman is the “helpmeet” while man “works” and makes the decisions; woman’s job is to keep a clean home, fix nutritious meals, keep the kids under control, and be a great lover so the man is always content. If the woman is more gifted in an area than the man, she should limit herself and focus on making him look good. Somehow what the man does is always slightly more important because he is the “head”. (Disclaimer: I’m not sure that is always exactly what was actually said, but it is what I heard.)

I have been married now for almost 30 years – most of them quite happily – to my dream man (dreams can vary depending on the evening snack!). We have four amazing children. I was talking with one of them when he was home for Christmas, and we somehow arrived to the topic of marriage. As we talked, I realized my husband and I never really lived out that marriage cliché.

Instead, in our marriage, we were partners, co-workers and friends – both with equal value as God’s image bearers and part of His body. We made decisions together. We both cleaned house if needed – or even hired someone (a perk of being an international missionary) so that I could invest more time in homeschooling our children. I’ve cooked; we’ve had help cooking, and my husband does most of the cooking these days. We were both very involved with our children. We mutually submitted to each other’s needs. The truth is… we both saw home and family as a priority and a joy, but there were no specific rules about who should do what, and it often changed depending on the need.

We were also both involved in ministry. I realize now that was in perfect alignment with God’s Word… and the correct and complete understanding of that word “helpmeet”. The word translated “helpmeet” in Genesis 2:18 comes from the Hebrew words ezer kenegdoezer means help, and the word kenegdo implies a counterpart. The word is found in a military context and is used 19 additional times in the Old Testament – three times for country allies and sixteen times for God Himself when Israel needed help in battle. Since the same word that we use for women is used for God, I believe it implies incredible value and strength. God meant for women to be full-partner, strong warriors with men in the spiritual battles we fight against evil in this world.

Many of the decisions my husband and I made through the years were to enable me to participate as a full partner in the battle for God’s kingdom. I have hobbies, but much more importantly, I have a calling from God. Different life stages mean different daily tasks, but what I choose to do is important. Rather than limit my gifting, it is crucial for me to continually grow and develop, so that I can serve the Lord better at home and in ministry.

If you are a woman reading this blog, I encourage you to further study your calling as a co-warrior in God’s kingdom battle. I learned a lot from Carolyn Custis James’ book Half the Church. Your partnership strengthens God’s army. No matter your marital status, your stage of life, or your lifestyle… you have been called to be all you can be for Him! Never see yourself as less important. We all have daily tasks to do, but we should do them within the context of our primary calling. Never put limits on what you can do for Him.

If you are a man reading this, please consider being an active advocate for the women in your life. Encourage them in their worth and development, and facilitate in any way possible their full involvement in God’s Kingdom purposes.

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**I dedicate this blog to my incredible husband, Steve: my greatest fan, my most enthusiastic encourager, and my strongest advocate. You should follow him on twitter at @stickymex and read his blog: LeaderImpact or EquipoVida

I also want to thank my professor, Dr. Ray Wheeler, (Azusa Pacific – M.A. Global Leadership) for believing in me and helping me to believe more in myself.

limpiar la casa, cocinar…y una gran causa

Conocí a Cristo personalmente en la universidad y al igual que muchas chicas solteras, comencé a escuchar inmediatamente cómo atrapar al hombre de mis sueños ser una mujer  sumisa, comprensiva y espiritualmente atractiva que causara que el hombre perfecto me persiguiera. Para aquellos que me conocen, ¡eso no era una tarea fácil!

Si me hubieras preguntado hace años acerca de mi matrimonio, hubiera regurgitado amablemente un montón de frases con clichés cristianos acerca de los roles de los hombres y las mujeres que he leído en libros y que aprendí en seminarios… la mujer es la “ayuda idónea” mientras el hombre “trabaja” y toma decisiones; el trabajo de la mujer es limpiar la casa, hacer comidas nutritivas, mantener a los niños bajo control y ser una amante excelente para que el hombre siempre esté contento. Si la mujer es más talentosa en alguna área que el hombre, debe limitarse a sí misma y enfocarse en hacer que él se vea bien. De alguna manera lo que hace el hombre siempre es un poco más importante porque es “la cabeza”. (Renuncia pública de responsabilidad: No estoy segura si es exactamente lo que siempre se dice, pero es lo que yo he escuchado.)

He estado casada por casi 30 años ya – la mayoría de ellos felizmente – con el hombre de mis sueños (¡los sueños pueden variar dependiendo de lo que hayas cenado!). Tenemos cuatro hijos maravillosos. Estaba hablando con uno de ellos cuando estuvo en casa para la Navidad y de alguna manera llegamos al tema del matrimonio. Mientras hablamos, me di cuenta de que mi esposo y yo nunca hemos vivido un matrimonio cliché.

En vez de eso, en nuestro matrimonio somos socios, compañeros de trabajo y amigos – los dos con el mismo valor al ser portadores de la imagen de Dios y parte de Su cuerpo. Tomamos las decisiones los dos juntos. Ambos limpiamos la casa si es necesario – o incluso contratamos a alguien (una ventaja de ser misioneros internacionales) para poder invertir más tiempo en la enseñanza de nuestros hijos. Yo he cocinado, también hemos tenido ayuda para cocinar y últimamente mi esposo se encarga de cocinar la mayoría de las veces. Los dos estamos muy involucrados con nuestros hijos. Mutuamente nos sometemos a las necesidades del otro. La verdad es… los dos vemos al hogar y a la familia como prioridad y como un gozo, pero no hubo reglas específicas de quién debe hacer qué y cambiaba regularmente dependiendo en la necesidad.

También los dos estamos involucrados en el ministerio. Me doy cuenta ahora de que es la alineación perfecta con la Palabra de Dios… y el correcto y completo entendimiento de la palabra “ayuda idónea”. Las palabras traducidas como “ayuda idónea” en Génesis 2:18 viene del Hebreo ezer kenegdo; ezer significa ayuda y la palabra kenegdo implica un homólogo. La palabra se encuentra en un contexto militar y se usa 19 veces más en el Antiguo Testamento – tres veces para países aliados y dieciséis para Dios mismo cuando Israel necesitaba ayuda en la batalla. Ya que la misma palabra que usamos para la mujer es usada para Dios, creo que implica increíble valor y fortaleza. Dios quiere que las mujeres sean unas compañeras completas, fuertes guerreras junto a los hombres en las batallas espirituales que peleamos contra la maldad de este mundo.

Muchas de las decisiones que mi esposo y yo hemos tomado a lo largo de estos años han sido para permitirme participar como una compañera completa en la batalla por el Reino de Dios. Tengo hobbies, pero lo más importante, tengo un llamado de Dios. Las diferentes etapas de la vida significan diferentes tareas diarias, pero lo que escojo hacer es importante. En lugar de limitar mi talento, es crucial para mí continuar creciendo y desarrollándome, para que pueda servir mejor al Señor, en la casa y en el ministerio.

Si eres una mujer leyendo este blog, te animo a ir más allá al estudiar tu llamado como co-guerrera en la batalla del Reino de Dios. Aprendí mucho del libro de Carolyn Custis James “Half the Church” (La mitad de la iglesia). Tu participación fortalece el ejército de Dios. ¡No importa tu estado civil, la etapa de la vida, o tu estilo de vida… has sido llamada a ser todo lo que puedas ser para Él! Nunca te veas a ti misma como menos importante. Todas tenemos quehaceres diarios, pero deberíamos hacerlos dentro del contexto de nuestro llamado prioritario. Nunca pongas límites en lo que puedes hacer para Él.

Si eres un hombre leyendo esto, por favor considera ser un defensor activo de las mujeres en tu vida. Anímalas en su valor y su desarrollo y en cualquier forma posible, facilítales su completo involucramiento en los propósitos del Reino de Dios.

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** Dedico este blog a mi increíble esposo, Steve: mi fan número uno, el que me anima con el mayor entusiasmo, y mi más fuerte defensor. Deberías seguirlo en twitter en @stickymex y leer su blog: LeaderImpact or EquipoVida

También quiero agradecer a mi profesor, Dr. Ray Wheeler, (Azusa Pacific – M.A. Global Leadership) por creer en mí y ayudarme a creer más en mí misma.