la verdad sí importa

letrero de pueblito "Truth or Consequences"
(Verdad o Consequencias), NM
© Alamy-Jonathan Larsen

Henry Cloud en su libro, Integridad, dice que mucha gente miente… de hecho la mayoría de nosotros lo hace, de una manera o de otra…

Por ejemplo la mentirita “blanca” que respondemos a la pregunta de ¿cómo estás? ¿Respondo “bien” cuando no estoy de verdad bien? O si alguien me pregunta ¿cómo lo hice? ¿Les doy una respuesta honesta, o respondo con un genérico “muy bien”? ¿Y cuándo alguien me pide “adornar” una carta de recomendación o un reporte estadístico o una designación financiera? ¿Los “ayudo”  o digo la verdad?

Cloud afirma, “La gente de buen carácter es la gente en quien se puede confiar que diga la verdad.”

  • La verdad acerca de mí mismo – He escuchado muchas veces que debo considerar a la realidad como mi amiga. No es bueno esconderse, evitar o negar la realidad… especialmente acerca de uno mismo. Un poderoso elemento del liderazgo es el autoconocimiento, entender mis fortalezas y debilidades. Si no trato con mis debilidades, otros tendrán que hacerlo. No quiero ser una tonta que no engañe a nadie excepto a ella misma… Aunque no es fácil para mí, estoy aprendiendo que necesito buscar la verdad – pedirle a otros (esposo, compañeros de trabajo, jefe, amigos) una evaluación y retroalimentación acerca de mi liderazgo, aplicar lo que ellos me digan y buscar ayuda en las áreas en las que soy débil.

      ¿Buscaré la verdad?

  • La verdad acerca de otros – He escrito antes acerca de mi deseo de complacer a otros y ser “buena onda”. Es difícil decirle la verdad a otros cuando puede ser que los lastime, pero hay una diferencia entre un cirujano que causa dolor para salvar una vida y un asesino que causa dolor para matar. El dolor en sí mismo no es malo – la intención es lo que cuenta. Estoy aprendiendo que a veces tengo que decirle a alguien la dolorosa verdad para ayudarle a madurar, a cambiar o a tomar una decisión sabia.  Si hablo con tacto, cariño, empatía y respeto, la píldora de la verdad es más fácil de tragar. El dolor temporal es por su propio bien; si retengo la verdad por mi miedo a ser rechazada o por temor a una reacción negativa, he puesto mi comodidad por encima de su bienestar.  

      ¿Me importa lo suficiente como para decir la verdad?

  • La verdad acerca de mi mundo – En nuestro ministerio, acostumbramos a hacer una evaluación honesta de nuestro progreso en cada tres meses. Revisábamos los números de las estadísticas y nos dábamos cuenta de la brutal verdad que nos revelaban. Celebrábamos lo que estábamos haciendo bien y orábamos para ajustar nuestro plan y nuestras actividades cuando no estábamos alcanzando la meta. Cloud llama a esto asimilación y acomodación.

El mundo está cambiando a pasos agigantados. Si no estoy dispuesta a abandonar “la manera en la que siempre se ha hecho”, o si despisto a los socios con una historia muy adornada que disimula los números reales, y que tal si intencionalmente les digo a mis compañeros de equipo la verdad parcial acerca de mis acciones, ni yo, ni la organización, podremos crecer para satisfacer las demandas de nuestra realidad.        No crecimiento = muerto.

      ¿Estoy dispuesta a responder a la verdad?

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¿Te cuesta trabajo decir la verdad?

¿Qué te ayuda a recordar que la verdad sí importa?

nunca más “buena onda”

He estado leyendo acerca de José en Génesis 41, específica-mente el pasaje donde Faraón llama por primera vez a los magos y hombres sabios para interpretar sus sueños, pero “no pudieron hacerlo”. Repasando sus sueños, la interpretación parece un poco obvia para ser hombres sabios experimentados. Personalmente, creo que, sí, pudieron haber interpretado los sueños… solamente no querían ser los que dieran las malas noticias… prefirieron la diplomacia sobre la honestidad…actuaron como “los buena onda”.

He experimentado esta misma situación muchas veces… gente que prefiere decirme lo que creen que yo “quiero” escuchar, en lugar de la verdad… evidente evasión de la confrontación directa y conversaciones difíciles; en lugar de eso chismeaba a mis espaldas o a las espaldas de otros… el deseo de ser conocido como “buena onda”, caerle bien a todos, causaba que los líderes negaron o evadieron el problema.

Evadir la verdad no es útil. Al esconder la verdad, los magos supuestamente sabios perdieron la oportunidad de ayudar a Faraón a cambiar y a prepararse para el futuro. José, por otro lado, habló la verdad… y estaba disponible para venir al lado de Faraón y ayudarlo a hacer los cambios necesarios. La verdad no es lo opuesto a la gracia. No tenemos que escoger una o la otra… podemos optar una situación “ambas-y”. Di la verdad Y en gracia ten la disposición de ayudar y provocar un cambio. 

He observado a líderes evadir la verdad – por temor, incomodidad o por un deseo de aceptación – y esto nunca ha ayudado… siempre empeoraba el problema. Si el comportamiento de una persona fue inapropiado, nunca mejoró por si mismo… en lugar de eso su comportamiento negativo frecuentemente se volvió peor y la relación personal o de trabajo se deterioró en gran manera.

Si se trató de una política o era una cuestión de integridad lo que estaba en juego, la situación nunca mejoró como resultado de la negligencia o la pasividad. La entropía social causó que la cooperación avanzara hacia el conflicto y el caos. Dejar las cosas para después solamente hizo que al final la solución del problema fuera más costosa.

Haz de la verdad Y la gracia una prioridad en tu vida y en tu trabajo.

  • Ten evaluaciones honestas con tu personal – Usa evaluaciones 360, sesiones de retroalimentación regulares, análisis estadísticos – da mucho ánimo y enfócate en lo positivo, pero no ignores las áreas de crecimiento. Todos necesitamos admitir nuestros errores y estar dispuestos a crecer continuamente. Trabaja para que las evaluaciones honestas se conviertan en una norma entre tu gente.
  • No dejes que la gente se escape con un mal comportamiento – ¡házselo saber! Ten conversaciones difíciles Y perdona y ayuda a tu personal a avanzar hacia el cambio. ¡Dar gracia no da el permiso! Enfrenta el error/la debilidad/el pecado tan pronto como sea posible. Utiliza respeto, tacto, discernimiento o incluso un poco de humor…pero di la verdad directamente a la persona que necesita escucharla. Te prometo que, “dejarlo pasar” o hablarlo con otros antes de hablar con la persona involucrada directamente, solamente hará más difícil enfrentarlo en el futuro.
  • Haz evaluaciones honestas de las situaciones organizacionales –  y ten la disposición de tomar decisiones difíciles. No dejes pasar los patrones financieros que provocan deudas, la falta de integridad, un bajo desempeño o cualquier otra realidad que amenace a la organización. Así como en la situación de José, la evaluación honesta combinada con una solución estratégica del problema puede crear sistemas y soluciones que ayudarán a sobrepasar los desafíos y a dirigir hacia un futuro sano y lleno de esperanza.

¿A veces te sientes tentado a actuar como “buena onda?

¿Dónde puedes aplicar la gracia y la verdad hoy?