terminan al final las mujeres “simpáticas”?

Vayamos AdelanteEstoy leyendo el libro de Sheryl Sandberg, Vayamos Adelante, y el tercer capítulo me hizo parar y pensar un poco. El capítulo se llama “El éxito y la simpatía” y Sandberg comienza con un estudio de caso de la Escuela de Negocios de Harvard acerca de la experiencia de una empresaria llamado Heidi Roizen. Sandberg escribe:

El caso describió cómo Roizen se convirtió en una exitosa inversionista de capital de alto riesgo mediante el uso de su “personalidad extrovertida… y vasta red de contactos personales y profesionales [que] incluyó muchos de los más poderosos líderes de negocios en el sector de la tecnología.” [Los profesores] asignaron la mitad de los estudiantes que leyeran la historia de Heidi y le dio la otra mitad la misma historia con sólo una diferencia – se cambió el nombre de “Heidi” para “Howard”.

[Los profesores] después entrevistaron a los estudiantes acerca de sus impresiones de Heidi o Howard. Los estudiantes calificaron a Heidi y Howard como igualmente competentes… sus logros eran completamente idénticos. Sin embargo, mientras que los estudiantes respetaron ambos Heidi y Howard, Howard fue percibido como un colega más atractivo. Heidi, por otro lado, era visto como egoísta y no “el tipo de persona que se quiere contratar o trabajar por.” Los mismos datos con una sóla diferencia – género – crearon muy diferentes impresiones.¹ (El énfasis es mío) 

Sandberg propone que el estudio de caso verifica aún más las investigaciones que: “Cuando un hombre tiene éxito, él es del agrado de los hombres y las mujeres. Cuando una mujer tiene éxito, las personas de ambos sexos la aprecian menos.”² Sandberg explica que desde la juventud, las niñas aprenden que la inteligencia y el éxito no son el camino a la popularidad. Además, el comportamiento socialmente aceptable permite a los hombres reclamar el crédito por los logros y usar firmeza para negociar un sueldo más alto, mientras que una mujer se percibe como arrogante y egoísta si ella hace lo mismo. Las mujeres deben ayudar sin recompensa, y también cuidar y abogar por los demás.

El objetivo final es eliminar las actitudes y el tratamiento diferentes basados en los estereotipos, pero hasta ese entonces Sandberg ofrece algunas sugerencias para las mujeres. Las he escrito con mis propias palabras aquí:

1. Paga el precio – Las mujeres tienen que aceptar que habrán prejuicios injustos y críticas. Sandberg sugiere que nos permitamos sentir y procesar las emociones generadas por la crítica, pero luego seguir adelante y hacer nuestro trabajo.

2. Proporciona sus áreas fuertes – Algunas de las características “simpáticas” comunes atribuidas a las mujeres – el cuidado, la comunicación, la comunidad – en gran medida mejoran la calidad del trabajo en equipo. Cuando las mujeres sonríen y aprecian otros – mientras que ellas concentran en la tarea –  la productividad aumenta.

3. Posiciónate comunalmente – Las mujeres tendrán más éxito en las negociaciones cuando utilizan un vocabulario de “nosotros” como contexto para sus peticiones. Las peticiones propuestas por las mujeres que incluyen los intereses comunes y una preocupación por el bien común se aceptan más fácilmente que las que aparecen egoísta o de auto-promoción.

4. Propone sentirte cómoda con el poder – Tomará esfuerzo concentrado para cambiar las mentalidades y las perspectivas sobre la base de años de hábitos y retroalimentación, pero como las mujeres trabajan para estar más cómodas con su poder, también vayamos adelante con mayor confianza.

¿Alguna vez has tenido problemas con el dilema de la chica “simpática”? ¿Qué piensas acerca de los consejos de Sheryl Sandberg para superar ese estereotipo?

Para mis lectores hombres… ¿qué te parece? ¿Exijimos un estándard diferente de las mujeres que de los hombres?

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¹ Sandberg, Sheryl. Vayamos Adelante. Capítulo 3, para. 2-3. New York: Alfred A. Knopf, 2013.

² Ibid. Capítulo 3, para. 4.