¡sé parte de un movimiento!

Mi organización cree fervientemente en los movimientos, pero rara vez conozco a alguien que haya visto o haya sido parte de uno. He tenido el privilegio de ser parte de dos – en uno como participante clave, en el otro como mentora/asesora. Esas experiencias fueron emocionantes, vigorizantes, divertidas, desordenadas, satisfactorias y también requirieron de mucho trabajo. Ambas oportunidades fueron un sueño hecho realidad… y me encantaría ayudar con muchos más. Al estar leyendo para mi maestría, leí un capítulo acerca de los movimientos en el libro de Parker J. Palmer, The Courage to Teach (La valentía para enseñar). El libro enumera cuatro etapas de los movimientos que reconocí inmediatamente. Creo que entenderlas podría ayudarnos a ver muchos movimientos en los años venideros.

Etapa 1 – Suficiente de tener una vida dividida

Los movimientos comienzan cuando alguien decide: “No lo soporto más. No puedo vivir una vida externa que es tan diferente a las convicciones de mi corazón.” En el ministerio esto significa que seguiré el corazón de Dios y haré lo que sea necesario, iré a donde tenga que ir para ganar __________ (completa la línea: mujeres, estudiantes, profesionistas, atletas…) para Cristo… porque esto es lo que Él me ha llamado a hacer. A pesar de lo que pudiera parecer en mis circunstancias y con mis dones, no voy a dejar que el desánimo, el miedo, la ocupación, los hijos pequeños, el desinterés de la organización o las críticas de los demás se interpongan en mi camino. No culparé a nadie más o a la organización por mis carencias – ¡Seré honesto conmigo mismo! Nunca vamos a ver que Dios construya más movimientos espirituales, sino llegamos individualmente a este punto en nuestro corazón.

Etapa 2 – Apoyo en comunidad

El siguiente paso es compartir con alguien más nuestra semilla de mostaza de fe y convicción, admitir frente a alguien más que quiero ser y hacer algo nuevo. Es muy fácil que nuestro entusiasmo se muera si no contamos con el ánimo de los demás. La comunidad puede ser nuestra familia, nuestro equipo, algunos amigos – cualquier compañero que piense como nosotros. Nuestra comunidad nos da consuelo mutuo (“No, no estás loco.”), un vocabulario en común para nuestra visión y a menudo las habilidades y la capacitación necesarias para hacer nuestro sueño realidad. Trabajar juntos en un equipo dinámico y saludable es una de las partes más sinérgicas del movimiento.

Etapa 3 – Hazlo público

Un verdadero movimiento no se esconde a puertas cerradas ni manipula a su gente en secreto. Un verdadero movimiento comparte su visión y sus recursos con otros, busca retroalimentación para mejorar y se asocia con otros para lograr un mayor impacto. A veces parece que fuera más fácil quedarse pequeño y privado, pero entonces perderíamos la oportunidad de desafiar e influenciar a otros y perderíamos la bendición de trabajar y aprender de ellos. Recibir retroalimentación de los demás nos ayuda a evitar el sentimiento de superioridad moral, el egocentrismo y la auto-suficiencia… y nos ayuda mantenernos enfocados en el Reino.

Etapa 4 – No hay nada mejor

Una vez que hayamos comenzado a experimentar el fruto del movimiento spiritual ¡no hay nada más inspirador! La multiplicación descontrolada, la verdadera transformación de los discípulos, el crecimiento de nuestro carácter – todo esto trae un sentimiento de satisfacción que dice: “¡Esto vale la pena, no hay precio que fuera demasiado alto que no pagaría ni hay algún premio que valga más!” No quiero estar involucrada en nada que sea menos que esto.

¿Has sido parte de un movimiento? ¡Por favor cuéntame de eso! Me encantaría aprender de ti…

correr por mi vida

runner free digital photo Sura Nualpradid

Mi cumpleaños me hizo pensar en cómo quiero invertir los siguientes años de mi vida. A menudo la salud física contribuye a alcanzar otros sueños, así que me motivé para perder peso e incrementar mi rutina de correr.

En el proceso aprendí acerca de alcanzar otras metas en la vida:

  • Mejorar toma tiempo – Generalmente no soy una persona paciente; prefiero resultados instantáneos. Sin embargo, estoy aprendiendo a perseverar y confiar en el proceso. Hubo semanas que no perdí ni un gramo. Me quise dar por vencida, pero si seguía haciendo las cosas correctamente, finalmente bajaba de peso. También a veces quiero darme por vencida en otras áreas de la vida – hábitos que no puedo dejar, cambios que no puedo hacer, relaciones que no funcionan como yo quiero. Si dejo de intentar, garantizo que no voy a mejorar nada, pero si le doy tiempo y hago las cosas correctas, ¡potencialmente veré resultados!
  • Mejorar cuesta trabajo – Nunca me ha gustado correr; para mí es pura disciplina. Algunos días me siento muy bien; otros días mis pies sienten como plomo. Frecuentemente si me esfuerzo y paso las primeras incomodidades, me empiezo a sentir mejor y llego más lejos de lo que pensé. Ningún gran atleta alcanza el éxito sin practicar constantemente, sin mucho sudor y sin dolor. Tampoco yo mejoraré – personal o profesionalmente – sin hacer un esfuerzo intencional. He encontrado que una evaluación honesta (como un 360) y un plan personal de desarrollo, acompañado de un mentor o asesor pueden ayudar mucho a que crezca y mejore.
  • Planea para días fáciles y días difíciles – Un plan de entrenamiento permite días intensos y días de descanso. El sobre esforzarse todos los días inevitablemente resultará en lesiones y en agotamiento. La vida es similar. Hay días cuando tengo que dar más de lo que tengo para poder manejar un conflicto, servirle a alguien o cumplir con algo a tiempo; hay días cuando necesito descansar. Sin descanso, no tengo la energía que necesito para los tiempos difíciles; estoy resentida y cansada. Cuando estoy regularmente refrescándome y rejuvenecida, tengo la energía y la fuerza que necesito para hacer ese esfuerzo extra – aún cuando es difícil.
  • Soy única – Mi esposo puede comer muchas más calorías que yo y todavía perder peso. Pero, no soy mi esposo y mi plan para perder peso no es el mismo que el de él; mi plan para el ejercicio no es el mismo que el de él… ¡tampoco mi plan de vida es igual que el de él! Necesito dejar de compararme – ¡y de quejarme! – y encontrar lo que va a funcionar para mí. Muchas veces quiero “copiar y pegar” los dones, habilidades y experiencias de alguien más en mi propia vida, pero Dios tiene un plan singular e individual para mí. 
  • Mejorar se pone más difícil – Mucha gente puede correr una milla o unos primeros kilos, pero mantenerse en el peso ideal o correr un maratón es un desafío más grande. Por más que me hubiera gustado “merecer” un camino más fácil por mis logros pasados, así no es cómo funciona la vida real. En lugar de eso, mientras más grande estoy, mientras más responsabilidades tengo, mientras más liderazgo tomo, ¡es más difícil mejorar! No hay “bajada”; siempre habrá “subidas” y no quiero que esta verdad me sorprenda ni me desanime.
¿Cuáles principios te ayudarán a alcanzar a tus metas?

¿cómo es mi “rastro”?

 

integridad¿Qué significa la integridad? ¿Cómo es ser una persona integra? ¿Hace una diferencia la cultura, el país, el género de la persona? ¿Qué diferencia o impacto hace ser una persona con integridad?

He leído el buenísimo libro de Henry Cloud, Integridad, y me hizo pensar mucho. Aquí hay una rápida sinopsis de los dos primeros capítulos del libro…

Cloud comienza resumiendo algunos requisitos importantes para triunfar en el mundo:

  1. Tener un conjunto de capacidades: Necesitamos ser buenos en algo, o en varios algos. Necesitamos aprender y tener habilidades que ofrecer a la familia, el trabajo y el mundo.
  2. Ser un constructor de alianzas: Los líderes que son exitosos entienden la importancia de crear y desarrollar relaciones y sociedades para hacer un impacto más grande a través de alianzas de beneficio mutuo.

Tan importante como son estos dos puntos, Cloud escribe que el elemento más importante para un liderazgo exitoso es la integridad – que él define como la capacidad para satisfacer las demandas de la realidad.

También define la integridad como “tener el carácter de no meter la pata”– diciendo:

lo que una persona es determinará si su cerebro, sus talentos, sus capacidades, su energía, su esfuerzo, sus habilidades para llegar a acuerdos y sus oportunidades, tendrán éxito.

… así que integridad es algo más que sólo no mentir o no robar.

Henry Cloud me desafió a evaluar mi integridad al ver el “rastro” que dejo detrás de mí (igual que una embarcación va dejando un rastro al avanzar en el agua).

El rastro tiene dos partes: tarea y relación, básicamente lo que logro y cómo trato a la gente en el proceso.

Éstas son algunas preguntas que él sugiere y que estoy usando para evaluar cómo me va en la integridad:

  • TAREA: ¿se están alcanzando las metas? ¿está creciendo/progresando la organización y mi familia? ¿se está cumpliendo nuestra misión? ¿se están completando el trabajo? ¿se están usando y perfeccionando nuevas formas de hacer las cosas? ¿hay una mejor reputación del trabajo o del ministerio? ¿contamos con mejores sistemas y procesos? ¿operaciones más limpias? ¿hay ganancias o se están levantando finanzas? ¿Mi casa está en orden, mis hijos aprendiendo?¿O mi rastro en la tarea se caracteriza por: metas no alcanzadas, desorganización, caos, inactividad, pérdida de enfoque, pérdida de

El desempeño y los resultados nos dicen mucho acerca de una persona. ¡Los resultados sí importan!

  • GENTE: ¿la gente es más confiable después de trabajar conmigo? ¿están más realizadas como personas? ¿han crecido las personas como resultado de asociarse conmigo? ¿sienten que les animé? ¿aprendieron de mi? ¿están inspirados para ser y hacer más?

¿O mi rastro con la gente se caracteriza por: gente herida, lastimada, manipulada, enojada, humillada, devaluada, menospreciada e inferior?

Y la pregunta clave: ¿lo volverían a hacer? 

Estar pasando por una transición justo ahora es una gran oportunidad para mí de mirar hacia atrás a mi rastro y ver cómo lo hice. Tengo que admitirlo, me da un poco de miedo analizar honestamente dónde mi falta de carácter o de integridad puede haber afectado mis resultados o mis relaciones… en mi trabajo y en mi familia.

Por otro lado, vale la pena hacerlo, como dice Henry Cloud:                                                       “Todos nosotros siempre podemos cambiar y ser mejores.”

Estoy pidiéndole a Dios que me ayude a crecer en integridad. ¿Y tú? ¿Cómo estás evaluando y/o creciendo en tu integridad?

el café como estilo de vida

Yum!

Al empezar a investigar para este blog, aprendí un poco acerca del café…y he decidido que quiero que mi vida se parezca a una taza de café rico y fuerte…

Hacer que los granos lleguen a la taza es un proceso. Los granos deben madurarse en el árbol, igual que yo debo “madurar” – ¡de ahí el nombre del blog! Como la planta de café y los granos son frecuentemente atacadas por numerosas (más de 900 escarabajos, ácaros, caracoles, etc.) plagas, debe ser cuidada – con tratamientos especiales, el control ambiental y también hay que podarla. Yo, también, frecuentemente experimento ataques en el proceso de maduración y necesito estar dispuesta a proteger, cambiar y “cortar” para poder crecer. Es una inversión para el producto final.

Las semillas se cosechan (se recogen – tradicionalmente a mano, se fermentan, se les remueve la pulpa y se ponen a secar) y se tuestan. Esto me recuerda a cuando Dios me toma y me lleva a través de las pruebas y los “fuegos” de la vida. Para el tostado se usan diferentes métodos y una variación de grados dependiendo del sabor deseado…¿no es interesante cómo Dios ha diseñado individualmente cada una de nuestras vidas, ya que cada uno somos una creación única?

Los granos después se muelen (un molino de discos usa elementos giratorios para deshacer el grano; un molino eléctrico aplasta los granos con aspas afiladas que se mueven a gran velocidad; un mortero y un mazo machacan los granos…a veces siento que estoy adentro de un molino o un mortero…) y finalmente la elaboración. ¿No crees que la gente más atractiva y aunténtica son aquellas que han sido “quebrantadas” y “lavadas” a través de las experiencias de su vida?

Finalmente el café puede prepararse y disfrutarse de muchas maneras – muchas veces en compañía de otros…da energía y placer a muchos. A mí, personalmente, me gusta mi café negro y cargado.

¿Cómo te gusta el café?

¿Qué es lo que quieres que represente tu vida?