la montaña rusa de las emociones

roller coasterSiempre me han gustado las montañas rusas – ¡mientras más altas y aterradoras sean mejor! Me encanta la sensación de riesgo y aventura y velocidad… siempre que me sienta a salvo y segura por los broches y las barras que me mantienen firme dentro del carro. Me gusta el panorama y los lugares que se ven desde los puntos más altos… y nunca le doy importancia a la sensación de vuelco en el estómago mientras el carro desciende a los puntos más bajos o rechina al girar en las curvas. El viento en mi cabello, los gritos en mi garganta, las manos en alto… intencionalmente busco ese tipo de diversión en los parques de entretenimiento.

…pero no quiero esa misma experiencia cuando regreso a casa. 

De alguna manera cuando los acontecimientos de la vida tienen las mismas características de riesgo y velocidad y cambio, ya no se siente tan divertido.

Los últimos días se han sentido como una montaña rusa de emociones para mí. He estado en los pináculos más altos de nuevas amistades, de un trabajo estimulante y motivador, y de progresar hacia establecernos en una nueva casa. En horas, también he viajado a los bajos valles de la lucha familiar con enfermedades mortales que tocan a la puerta, temor y cansancio, cargando la culpa de no poder hacer más, y en el duelo de la pérdida del una vez vibrante padre quien ahora apenas reconoce mi voz cuando llamo. 

Estos altibajos también afectan mi estómago, pero ahora son gemidos y dolor en vez de vuelos emocionantes, y sí me importa, y desearía que desaparecieran.

Di una charla en un retiro este fin de semana acerca de la necesidad de invitar a otros a nuestras aventuras de vida y buscar algo que apreciamos incluso en los momentos difíciles. La actitud del corazón y la ayuda de otros hacen una gran diferencia para mí cuando mi vida está torciéndose y dando vueltas en todas direcciones en cortos plazos. Me siento más segura en mi jornada salvaje cuando mi fe me sostiene con fuerza y mis amigos se sientan junto a mí en el carro.

Reconozco que los pináculos y los valles serán parte de mi experiencia hasta que el viaje termine. A veces lentamente me tambalearé a lo largo de un camino recto y suave, pero las alocadas pistas de bombeante adrenalina se encuentran justo por delante. Estoy aprendiendo que si considero los retos de la vida como una aventura, como una inevitable oportunidad para crecer y confiar, y si no intento tomar el viaje sola, no es tan aterrador para mí. Incluso es divertido en ocasiones.

¿Te gustan las montañas rusas? ¿Cómo viajas en la emocional montaña rusa de la vida?

¿cómo quieres ser recordado?

Bob Morgan memorial

¿Cómo quiero ser recordada cuando yo muera? No es algo que pienso muy a menudo… o quiero pensar.

Sin embargo, el asistir a un servicio memorial este fin de semana pasado me hizo pensar en las cosas que muchas veces estoy demasiado ocupada como para tener en mente.

Mi suegro falleció hace un par de semanas (cerca de un año después de su amada esposa, Nancy) y nos reunimos por un tiempo muy especial con la familia y los amigos para compartir historias, abrazos, lágrimas y tiempo juntos. La comida, la música y los recuerdos llenaron los días. Recordamos a Bob como familiar, amigo, entrenador y fiel esposo.

La vida de Bob no comenzó sin desafíos. Su padre abandonó a la familia cuando Bob era joven y Bob vagó por las calles sin supervisión con sus amigos “los ratas del río”. Hay un montón de historias sobre sus aventuras y travesuras… y probablemente algunas que siguen siendo secretos! Bob le dió el crédito a los marines y al baloncesto por cambiar su vida, enseñándole la disciplina, los valores y el compromiso que caracterizó su vida posterior.

En el memorial de Bob, vimos pancartas de fotografías y presentaciones de video y escuchamos algunas de sus canciones y personas favoritas compartir sobre su vida. Viviendo más de 80 años, Bob dejó un legado duradero.

PERSONAL – Bob invirtió su vida con pasión en las cosas que amaba y disfrutaba. Bob sirvió con valentía y orgullo en los marines. Después de su período de servicio, Bob dedicó su vida a su amor por el baloncesto. Jugó en la universidad y luego entrenó durante muchos años; en 1971 ganó el campeonato de baloncesto de los chicos de la secundaria del estado de Wisconsin… y muchos años después, salió de su retiro para entrenar a un equipo de niñas de una ciudad pequeña, que nunca habían ganado, y las llevó a su única temporada ganadora. A Bob le encantó el “Lago”: la pesca, paseos en pontón y las vistas espectaculares de temporada desde su porche. También le gustaba todo tipo de música y cantó y tocó con entusiasmo a lo largo de los años con sus amigos y familiares. Él era famoso por cantar karaoke la canción “What a Wonderful World” (Qué mundo maravilloso) al estilo Louis Armstrong, y lo cantamos en su servicio.

¿Qué te apasiona?
¿Estás invirtiendo tu tiempo, tus habilidades, tu energía y tus recursos allí?

RELACIONAL – Incluso sin ejemplos fuertes en su niñez, Bob dejó un legado de fuertes lazos familiares y lealtad. Bob adoraba a su esposa Nancy; era obvio para todos los que los conocían. Su familia se echó a reír juntos, lloraron juntos, discutieron y se perdonaron unos a los otros… siempre para estar unidos y disfrutar de tiempo juntos. Bob también desarrolló amigos a largo plazo de todos los ámbitos de la vida. Él fue muy amable e ingenioso y tenía un lugar especial en su corazón para los desvalidos. La fogata Morgan siempre ofrecía una cálida bienvenida a familiares y a amigos queridos-como-familiares.

¿Cómo son tus relaciones?
¿Son de compromiso, amor, lealtad y profundas?

FINANCIERO – Bob era un maestro de secundaria y un entrenador… no son profesiones altamente pagaaos. Sin embargo, Bob y Nancy eran excelentes administradores de sus recursos. En la vida, dieron regalos con mucho cariño y viajaron con frecuencia a visitar a la familia. Ellos abrieron su casa y su corazón a muchos, algunas para visitas cortas, otros para el cuidado a largo plazo. Ellos invernaron en Padre del Sur, Tejas desde hace muchos años, disfrutando de un clima cálido y amigos queridos. Cuando murieron, dejaron en herencia a sus hijos. Fueron generosos en la vida y en la muerte. 

¿Eres un buen administrador de lo que has ganado / recibido?
¿Eres generoso con los demás?

FE – Bob y Nancy ambos demostraron una fe personal y animaron lo mismo en otros. Ellos asistieron a la iglesia fielmente a través de los años, aunque la denominación en particular no era importante. Personalmente, estoy agradecida por la forma en que animaron a nuestra familia misionera y oraron por nosotros, incluso cuando sabían que nuestras elecciones de fe significaban que nuestra familia nunca iba a vivir cerca de ellos. Tanto Bob y Nancy entendieron el perdón como don de Dios y tuvieron paz cuando murieron.

¿Dónde estás en tu camino de fe?
¿Estarías en paz con Dios, si fueras a morir hoy?

Bob y Nancy me han ayudado a reflexionar sobre mi propio “mundo maravilloso” y el legado que quiero dejar atrás… ¿Y tú? ¿Cómo quieres ser recordado?