lo que aprendo de una venta de garage

Nos estamos mudando después de vivir 20 años en el mismo lugar. Mi hogar a sido un refugio para cuatro hijos e incontables visitas y huespedes de largo plazo. Durante muchos años, también fue una oficina para el ministerio universitario nacional y una sede de escuela en casa. El patio de atrás fue el lugar de las “pachangas” para cientos de fiestas y celebraciones.Tuvimos más de 50 personas para nuestras cenas del “Día de acción de gracias”  y botanas y comidas y postres para miles más.

Hemos sido tan bendencidos en esta casa. Nos hemos reído y llorado, peleado y perdonado. Hemos estudiado, jugado, trabajado y orado. Hemos crecido en nuestro entendimiento de la gracia y la verdad de Dios… ¡tenemos tantos recuerdos!

…¡y hemos acumulado MUCHAS cosas!!

Nuestra venta de garage es grande… casi todo se irá. Todos nuestros hijos ya están creciendo y continuándo con sus vidas. Ya tampoco tenemos posiciones importantes en el ministerio aquí, y es hora de un cambio… bueno, de muchos cambios.

Estoy aprendiendo en el proceso.

Primero, las cosas son sólo eso – cosas. Puedo desapegarme de casi todo. Dejar ir algunas cosas “me duele” un poco; con otras es divertido ver como les dan provisión y gozo a otros. Nos vamos a quedar con algunas cosas que son especiales para cada uno de nuestros hijos y algunos artículos personales… pero casi todo lo demás se va. No necesitamos muchas cosas, especialmente en esta nueva etapa de la vida. Una buena amiga me recordó que Dios ha provisto perfectamente a través de los años – y que eso no va a cambiar – Él proveerá en nuestro nuevo lugar también.

Segundo, el cambio es bueno. Es refrescante pasar por una “limpieza” como ésta y recordar lo que es más importante. No quiero estar demasiado cómoda en dónde estoy; siempre quiero tomar pasos de fe desafiantes que me provoquen depender de Dios. Quiero aprender y crecer continuamente. Jamás quiero depender de las cosas, o de cierto estilo de vida, o incluso de ciertas personas; dejarlas ir y confiarle mis necesidades sólo a Dios, es bueno para mi. Tampoco quiero que otros dependan de mí; quiero que dependan de Dios. El cambio también es bueno para otros. 

Tercero, está bien llorar por lo que ya pasó y lo que se perdió. Invertir y edificar en la gente para la eternidad es la razón por la que estuvimos aquí. Echar un vistazo atrás y ver todas esas vidas transformadas es satisfactorio y nos anima, pero esas personas especiales son las que son tan difíciles de dejar. Extrañaré muchísimo a mis muy queridos amigos – a varios de ellos probablemente no los volveré a ver. Eso duele y habrá muchas despedidas llenas de lágrimas. Ya terminé la etapa de la vida de “casa llena” – fue increíble y la disfruté mientras duró, y la voy a extrañar, pero es hora de que otros tomen ese rol. Me llevo fotos conmigo… y los recuerdos se han grabado en mi corazón para siempre. 

¡El futuro está lleno de esperanza! El futuro es incierto y desconocido;ciertamente será diferente al pasado, pero puedo enfrentar el futuro con paz porque sé que el amor y las bondades de Dios son nuevas cada mañana (Lam. 3:22-23) y Él tiene planes buenos para mí (Jer.29:11). Cuando veo todo lo que Dios ha hecho en el pasado – Su provisión, Su cuidado, Su dirección – no tengo duda de que Él estará íntimamente involucrado en mi futuro. Así que…¡llevalo  todo! ¡Estoy lista para algo nuevo!

¿Y tú? ¿Tienes muchas cosas? ¿Esas cosas te retienen?

¿Cómo manejas el cambio? ¡Me encantaría aprender de ti!