aprender a través de perder

bracelet

El cáncer es un enemigo horrible.

No discrimina y ataca a todo tipo de personas.

Demasiadas veces la enfermedad gana la batalla.

Mi mamá tiene cáncer terminal. Me pongo esta pulsera cada día para recordarme orar por ella.

Acompañé a mi mamá a su cita de quimioterapia el otro día. Porque vivo en un estado diferente, ésta es la primera vez que tuve la oportunidad de conocer a su médico y acompañar a mi mamá durante su tratamiento. Mis hermanas han estado con mi madre muchas veces para estas infusiones; estoy muy agradecida por ellas. Lo consideré un privilegio poder ayudar este tiempo.

El proceso fue así…

  • Llegar temprano al edificio moderno y estéril. Llegar al escritorio # 1. Sentarse y esperar.
  • Pagar en el escritorio # 2. Sentarse y esperar. Platicar.
  • Charlar un poquito con las amables, gentiles y cuidadosas técnicos y auxiliares. Responder a las preguntas. Llenar el papeleo. Comprobar pulsera.
  • Tomar el elevador arriba. Llegar al escritorio # 3. Responder a las preguntas. Llenar el papeleo. Comprobar pulsera. Está lleno. Muchas personas calvas con turbantes, usando andadores o bastones vienen y van. Sentarse y esperar. Le llaman a mi mamá a preparar los exámenes del laboratorio.
  • Tomar el elevador abajo una planta. Sentarse y esperar. Llevar agua y café a mi mamá.
  • Caminar a la sala de examen. Sentarse y esperar.
  • Breve chequeo con el médico. Él habla rápido con un acento y un vocabulario médico difícil de entender, pero también comunica calidez y atención. No tiene respuestas fáciles para los dolores de las piernas y la debilidad, pero él anima a que ella tenga objetivos, una lista de sueños para lograr y ejercicio ligero.
  • Visitar escritorio # 4 para programar la próxima cita de quimioterapia y escaneo completo del torso para evaluar la eficacia de la quimioterapia.
  • Tomar el elevador hacia arriba. Sentarse y esperar, mientras comprueban los resultados de laboratorio y mezclan las drogas.
  • Mover a la silla de la infusión. Responder a las preguntas de la joven enfermera. Comprobar pulsera con las bolsas de las drogas. Conectar el puerto al tubo.
  • Anti-náusea medicamento – 10 minutos. Enjuague. Primera droga – 15 minutos. Enjuague. Segunda droga – 1 1/2 horas.
  • Compartirle algunas fotos en mi iPad. Visitar con los otros pacientes cercanos. Charlar sobre la vida, los nietos, el clima, pelucas, el grupo de apoyo. Hablar acerca de la vida y la muerte. Comer el almuerzo. Compartir de los sentimientos, los miedos, los cambios de estilo de vida.
  • La enfermera desconecta el tubo y conecta la bomba para los próximos dos días.
  • Tomar el elevador hacia abajo. Salir del hospital, agradecidas por otro día y el tiempo juntas.

Un proceso de siete horas en total que se repite cada dos semanas, hasta que las drogas ya no son eficaces contra el cáncer o los efectos secundarios son demasiado difíciles para mi mamá. Este tratamiento no curará el cáncer. Es terminal. Estoy perdiendo a mi mamá.

Al procesar las emociones, aprendo apreciar cada regalito… mi mamá tiene fe y paz. Ella todavía tiene su pelo y camina por su cuenta, aunque lentamente. Ella tiene buenos días cuando puede salir con sus amigos. Mi mamá recibe muy buen cuidado por parte de su familia y el personal médico. Ella es amada.

Una enfermedad cambia la vida y a veces la termina, pero la enfermedad no define la vida. Existe más.

¿Tú o uno de tus seres queridos se han enfrentado con una enfermedad mortal? ¿Qué has aprendido de esta experiencia?

no me gusta estar enferma

pillsNo me gusta estar enferma.

No me gusta sentirme débil o con poca energía o dependiendo de otros. No me gusta limitar a quién puedo ver o a dónde puedo ir o qué puedo hacer. No me gusta tomar pastillas y evito a los doctores y hospitales lo más que puedo. La mayor parte de mi vida he tenido salud y fortaleza, así que cuando me enfermo, por lo general trato solamente de ignorarlo o seguir trabajando o salir de la enfermedad lo más rápido posible.

Si no puedo hacer eso, tiendo a deprimirme, quejarme y por lo general actuar como una paciente llorona, negativa y malhumorada.

Me siento mal por los que tienen que estar cerca de mí o cuidarme.

(…y peor aún, no soy mucho mejor cuando estoy cuidando a otros. Digamos que la compasión y la misericordia no sobresalen en mi lista de fortalezas.) ¡Pregúntenle a mi familia!

Sin embargo, mientras pienso en este fin de semana, acostada en cama, sin poder hacer mucho más, me di cuenta que al pasar de los años estar enferma ha sido útil para mi vida.

Estar enferma me enseña empatía hacia otros que están enfermos, a veces crónica o seriamente. He experimentado, tal vez sólo un poco, el dolor, las limitaciones y las frustraciones que ellos tienen. Soy menos propensa a criticar o juzgar porque me puedo relacionar con lo que ellos están viviendo.

Estar enferma me recuerda que el descaso es bueno ocasionalmente – no la flojera, el estar tirado en el sofá, tráeme-una-cerveza, todo-el-tiempo descanso; sino el regular, de reflexión, que restaura, fuera de la rutina, sabático tipo de descanso. Unos minutos al día, un día a la semana, un tiempo más largo cada mes y cada año le hacen bien a una persona.

Estar enferma me ayuda a construir relaciones saludables, recíprocas, interdependientes, en las que está bien pedir ayuda. Tiendo a ser muy independiente y autosuficiente… Y si no estuviera débil de vez en cuando, perdería los elementos básicos de la construcción del carácter como la vulnerabilidad, honestidad y necesidad de otros en mi vida.

Aprendo a cuidar mejor a otros al experimentar cuidado de otras personas. Ya que el cuidado no es mi fortaleza, no siempre tengo la confianza de qué ofrecer, hacer o decir. Conforme otros hacen cosas agradables para mí… como hacer pendientes, traerme comida, o enviar una tarjeta, aprendo tips e ideas de cómo puedo ayudar a otros. Cuando lo pienso, mentalmente archivo esas ideas para usarlas después.

También ha crecido mi respeto y apreciación por aquellos que cuidan de otros. He recibido bendición algunas veces en mi vida de doctores, enfermeras, familia y amigos que hicieron un trabajo increíble cuando yo o alguien amado necesitó cuidados especiales. Su trabajo es tan importante, y su voluntad y su actitud de servicio agregan un rayo de luz a un día triste.

Así que, sinceramente, de todas maneras no me gusta estar enferma…. ¿a quién le gusta? Al menos puedo manejarlo un poco mejor cuando puedo ver algún beneficio de eso… ¡y eso resulta mejor para todos los involucrados!

¿Tú cómo manejas estar enfermo?