es un poco complicado

Crédito: helena-lopes-PGnqT0rXWLs-unsplash

En 2014, redujimos el tamaño de nuestra casa cambiando a un condominio como nuevos padres del “nido vacío”. Todos nuestros hijos vivían en otros estados y queríamos un lugar más pequeño, fácil de cuidar y seguro para viajar, para nuestra nueva etapa de la vida. Teníamos una oficina, una habitación de invitados y una combinación de cocina/sala de estar de concepto abierto, suficiente para nosotros dos.

Avancemos rápidamente hasta 2020… el coronavirus ha cambiado la situación a que cuatro de nosotros estamos viviendo y trabajando desde nuestra pequeña casa, a menudo con una adicional y su dulce perrita tipo beagle durmiendo en el sofá. Los escritorios de oficina están ya en el pasillo. El dormitorio de invitados se ha convertido en un estudio de grabación. El concepto abierto en la planta baja juega tira y afloja entre dormitorio y las interrupciones del café de la mañana y las vespertinas de televisión con la familia. La educación en línea y las llamadas en conferencia buscan desesperadamente por espacios tranquilos y se batallan por mas ancho de banda.

La vida ha cambiado dramaticamente.

Somos una familia que se ama profundamente y somos conocidos como unos que requieren poca atención cuando residimos temporalmente en lugares fuera de casa.

Pero esto es diferente.

Esto no es una vacación o una visita amistosa voluntaria. Aunque algunos de nosotros habíamos elegido vivir juntos antes de la crisis del virus, ahora este acuerdo lleva el descriptor de “tenemos que“. Tenemos que permanecer adentro lejos de los demás, tenemos que ir a la escuela y trabajar desde casa, tenemos que hacer esto por… nadie sabe cuánto tiempo.

Y estamos todos juntos en este lugar con las presiones adicionales de los temores del desconocido, los problemas de salud, los desafíos de obtener alimentos y suministros, las separaciones de amigos y las restricciones de las rutinas que nos dan vida.

Todos nos estamos ajustando a nuestra manera. Nuestras personalidades y preferencias se topan unas con otras ocasionalmente. Bueno, a menudo. Algunos se sienten solos. Otros, claustrofóbicos. Algunos temen que serán la causa de la enfermedad familiar.

Existen muchos sentimientos más
que ni siquiera se pueden identificar todavía.

Una cosa en común entre todos nosotros: estamos comprometidos a superar esto juntos y superarlo después de haber aprendido y crecido, y – con la gracia de Dios – salir del otro lado como mejores personas los unos para los otros y para nuestro mundo.

Algunas de las cosas que han sido de ayuda hasta ahora:

  • La comunicación: Tener una “plática de casa” – Preguntamos ¿Cómo estamos todos emocionalmente, logísticamente? Hablamos de nuestros sentimientos y también de cuánto de la interacción externa y las invitaciones internas nos hacen sentir incómodos. Tenemos la intención de reunirnos de esta manera regularmente para evaluar el bienestar de todos.
  • La resolución de los conflictos: Nombramos los problemas. Cada uno de nosotros es muy diferente y respondemos de manera diferente al estrés. Queremos darnos gracia el uno al otro y no esperar que todos reaccionemos de la misma manera. Estamos intentando resolver las irritaciones y las faltas de comunicación rápidamente.
  • La consistencia: He leído que los horarios regulares de vigilia y devoción/reflexión, de ejercicio y alimentación, en la medida de lo posible, son útiles cuando están confinados en el hogar.
  • La creatividad: A medida que consideramos nuevas opciones, han surgido nuevas formas digitales de trabajo y educación, nuevos métodos de compra en línea, nuevos arreglos de los muebles de la casa y experimentos interesantes con nuevas recetas para usar lo que está a la mano.
  • Las conexiones: El uso de la tecnología visual para conectarnos con amigos y familiares no llena nuestro vacío de distanciamiento social, pero nos ayuda a ver realmente las sonrisas… y las lágrimas. Oramos por quienes nos cuidan con las atenciones médicas, los que realizan trabajos esenciales y los que se enferman o los que intentan desesperadamente evitar ese riesgo.
  • La creación y el sol: Estamos saliendo lo más posible. Para algunos de ustedes, una ventana abierta de corta duración puede ser todo lo que pueden manejar. Unas respiraciones profundas mientras estoy allí disminuyen mi ritmo cardíaco y calman mi alma.

Estoy seguro de que tu vida ha cambiado bastante en las últimas semanas. ¿Qué te ayuda a manejar tu nueva realidad?

it’s a little tricky

Credit: helena-lopes-PGnqT0rXWLs-unsplash

In 2014, we downsized to a townhome as new “empty nesters”. All of our children lived in other states and we wanted an easy-care, safe-to-leave-for-travel, smaller place for our new stage of life. We had an office, a guest room, and an open-concept kitchen/livingroom combo – plenty for the two of us.

Fast forward to 2020… the coronavirus has four of us living in and working from our little townhouse, often with one additional and her sweet beagle sleeping on the couch. Office desks are in the hall. The guest bedroom has converted to a recording studio. The open-concept downstairs plays tug-of-war between sleeping quarters and morning coffee-making and evening all-family TV watching interruptions. Online schooling and conference calling are desperately searching for quiet spaces and fighting battles for bandwidth.

Life has changed dramatically.

We are a family that loves each other deeply and we are known to be fairly low-maintenance when temporarily residing in locations away from home.

But this is different.

This is not a vacation or a voluntary friendly visit. Although some of us had chosen to live together before the virus crisis, now this arrangement carries the descriptor of “have to”. We have to stay inside away from others, we have to go to school and work from home, we have to do this for… no one knows how long. 

And we are all together in this place with the additional pressures of fears of the unknowns, health concerns, food and supplies challenges, separations from friends, and restrictions from the routines that give us life.

We are all adjusting in our own ways. Our personalities and preferences bump up next to each other occasionally. Ok, often. Some feel lonely. Others, claustrophobic. Some fear they will be the cause of family illness.

Plenty of feelings exist
that cannot even be identified yet.

One thing is common between us all – we are committed to get through this together -and get through it having learned and grown and hopefully come out the other end as better people for each other and our world.

Some of the things that have been helpful so far:

  • Communication – Have a “house discussion” – How are we all doing emotionally, logistically? We talked about our feelings and also how much outside interaction and inside invitations make us uncomfortable. We plan to meet like this regularly to check up on each other.
  • Conflict resolution – Name the issues. We are each very different and we respond differently to stress. We want to give grace to each other and not expect that we will all react in the same ways. We are attempting to resolve irritations and miscommunications quickly.
  • Consistency – I’ve read that regular awake and devotion/reflection times, exercise and eating routines, as much as possible, are helpful when homebound.
  • Creativity – Digital ways of working and schooling, new on-line shopping methods, new furniture arrangements, experimenting with new recipes to use what is on hand have surfaced as we considered new options.
  • Connections – Using face-visual technology to connect with friends and family doesn’t fill our social-distancing vacuum, but it helps to actually see the smiles… and the tears. We are praying for those who are serving us in health care, working essential jobs, and getting sick or desperately trying to avoid that risk.
  • Creation and Sunshine – We are getting outside as much as possible. For some of you, a short-duration open window may be all you can handle. A few deep breaths while I am there slow my heart rate and calm my soul.

I’m certain your life has changed quite a bit in the last few weeks. What is helping you manage your new reality?