aventura y aprecio

matt battle

Mi hijo, Juan, expresó la esperanza de la noche. Estábamos parados fuera de la sede en el centro, donde su hermano, Matt, iba a entregar el dinero de sus boletos y recibir la hora de su turno en la noche para la “Batalla de las Bandas”. Juan declaró con ansia…

“Sólo espero que ellos toquen mejor que se visten.”

Estábamos obviamente fuera de nuestra zona de confort. Mi hijo, Matt, toca una mezcla de música pop, americana y country. Los miembros de la bandas que nos rodeaban eran heavy metal, screamo, rockeros… con ropa de cuero y maquillaje negros, numerosos tachones y piercings, y mucho pelo largo y despeinado.

 Empezamos todos a preguntar por qué estábamos allí.

La situación no mejoró. Una mujer solitaria recogió el dinero en el espantoso callejón detrás del edificio. Los visitantes menores de edad tendrían que entrar por esa puerta en la noche para evitar la zona del bar de enfrente. Diez bandas iban a tocar, una cada media hora, a partir de las 4:00 de la tarde; Matt iba a cantar hasta tercero del final a las 9:30 pm. Empecé a lamentar mucho el haber invitado a amigos y sus hijos a este evento descrito “para todas las edades”.

Nos dimos a la aventura.

La noche continuaba y en realidad no era tan malo. Claro, era ruidoso con algunas obscenidades gritadas (¡No pude entender la mayor parte de la letra!). No fue mi estilo de música de siempre, pero la gente era respetuosa, el “mosh pit ” mínimo y bajo control y la mayoría de la gente sólo escuchaba casualmente a la música. Aunque sí todo pasaba en un bar, los responsables mantenían claramente todo el alcohol fuera de la zona de “menores de edad”; nuestro grupo nos sentimos seguros en todo momento. Estoy regularmente en nuevas experiencias culturales a nivel internacional; fue bueno para mí entrar en una nueva cultura “en casa”.

Matt impresionó a la audiencia.

Matt fue el único acto no de heavy metal y él fue el único hombre tocando solo… pero él sí ganó a la multitud… y ¡ganó uno de los tres primeros lugares con una oportunidad en la final! ¡No lo pudimos creer! Me sentí muy orgullosa de mi hijo y muy agradecida por los amigos que compraron boletos y llegaron a apoyarlo (ni uno de ellos un fan de la música heavy metal).

Los intereses comunes construyen puentes.

Hubo obvio respeto mutuo entre los músicos. Yo estaba muy impresionada con la cantidad de gente que se acercó a Matt para decirle lo mucho que disfrutó de su parte en la competencia. Le reconocieron por su voz, por sus habilidades con el looper y la guitarra, y por sus composiciones de canciones originales. Un hombre dijo: “Yo soy un ‘metal-head’, pero ¡eso fue increíble!”

Mientras algunas de las bandas tocaban, oré por los chicos jóvenes en las bandas. Oré por las damas que estaban solas allí bebiendo. Sonreí con empatía a los otros padres también fuera-de-lugar que estaban allí para apoyar a sus hijos. Yo aplaudí los dedos que volaron rápidamente en el cuello de la guitarra eléctrica, los palillos del tambor que azotaron a ritmos increíbles y la armonía sincronizada entre los grupos que reflejó muchas horas de práctica y cooperación. Hubo mucho que apreciar… si yo estaba dispuesta a observar.

Los grupos de heavy metal me enseñaron una lección esa noche.

¿Cómo manejas las nuevas aventuras? ¿Puedes apreciar a aquellos que son diferentes de ti? ¿Qué cosas locas has hecho para apoyar a un familiar o un amigo?

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**Puedes conocer la música de Matt en: Matt Morgan Music (facebook), @musicmattmorgan (Twitter) y Matt Morgan Music (Reverbnation).

adventure and appreciation

matt battle

My son, John, had the quote of the night. We were waiting outside the downtown venue so that his brother, Matt, could turn in his ticket money and receive his evening time slot for the “Battle of the Bands”.  John stated wistfully…

“I just hope they play better than they dress.”

We were obviously out of our comfort zone. My son, Matt, plays a mix of pop, americana, and country. The band members around us were heavy metal, screamo, rockers… black, ragged clothing and makeup, numerous studs and piercings, long, scraggly hair – lots of it.

We all began to wonder why were there. 

It didn’t get any better.  A solitary woman collected the money in the scary back alley behind the building. The under-age visitors would have to enter in that door at night to avoid the bar area in front. Ten bands would play 1/2 hour sets, starting at 4:00 in the afternoon; Matt would not go on until third from the end at 9:30 pm. I began to greatly regret having invited friends and their children to this “all-age” event.

We took on the adventure.

As the night continued on, it wasn’t really all that bad. Sure, it was loud with a few obscenities thrown in (I couldn’t understand most of the lyrics!), and not my usual music fare, but the people were respectful, the “mosh pit” minimal and under control, and most folks just listened casually to the music. Although it was a bar, those in charge clearly kept all drinking out of the “under-age” area; our group felt safe at all times. I am a regular at new cultural experiences internationally; it was good for me to step into a new culture at “home”.

Matt rocked the house.

Matt was the only non-heavy-metal performance, and he was the only one-man show… AND he won over the crowd… and won one of the top three spots with a chance in the finals! We couldn’t hardly believe it! I was very proud of my boy and very grateful for the friends who bought tickets and came to support him (not one of them a heavy-metal lover).

Common ground built bridges.

There was obvious mutual respect among the musicians. I was very impressed with the number of people who came over to Matt to tell him how much they enjoyed his part of the show. They appreciated his vocals, his looper and guitar skills, and his song writing. One man said, “I’m a metal-head, but that was awesome!”

As some of the bands played, I prayed for the young guys and girls in the bands. I prayed for the ladies who were there drinking alone. I smiled empathetically at the similarly-out-of-place other parents who were there to support their sons. I applauded fingers that flew rapidly over electric guitar necks, and drum sticks that pounded out amazing rhythms, and the synchronized harmony between groups that reflected many hours of practice and cooperation. There was plenty to praise… if I was willing to look.

The heavy metal bands taught me a lesson that night. 

How do you handle new adventures? Can you appreciate those who are different from you? What crazy things have you done to support a family member or friend? 

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**You can check out Matt’s music at: Matt Morgan Music (facebook), @musicmattmorgan (twitter) and Matt Morgan Music (Reverbnation)