la fatiga es real

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Bueno… ya hemos estado en esto del virus desde hace un tiempo y nos estamos desgastando. La adrenalina que comenzó ha desaparecido – como debería, pues no fuimos creados para vivir con una descarga constante de adrenalina.

Al principio, aceptamos la novedad de nuestras nuevas realidades, usando la creatividad y la tecnología para sobrevivir, pero eso también se ha vuelto viejo. Ahora, el aislamiento, el confinamiento, los desórdenes, las incógnitas y las pérdidas se están acumulando… y suman mucho cansancio. Así que comencé a hacer una lista de algunos de los responsables del agotamiento.

La fatiga del Zoom

Cuando utilizamos la misma plataforma para todo (reuniones de trabajo y uno a uno, socialización y fiestas virtuales, eventos familiares, servicios religiosos, clases en línea, citas con médicos y tal vez asesoramiento), no tenemos cambios de contexto y nos encontramos sentados demasiado tiempo. Además, los retrasos de audio, los efectos visuales “congelados” y los errores del botón de silencio crean agitación mental. La visión propia asegura una autocrítica continua y la vista de fondo de la casa puede causar una comparación social. La falta de contacto visual (¿veo las caras de la pantalla o la cámara?) y la mirada directa grupal es anormal y relacionalmente agotadora.

La fatiga de información

No sé de ustedes, pero he pasado de leer vorazmente y hablar constantemente sobre cada detalle del coronavirus 2 (SARS-CoV-2) a no querer ver otro cuadro, gráfico, estadística, comentario o video de cómo lavarse las manos por COVID-19. Mi cabeza está llena de información contradictoria, siempre cambiante, que genera ansiedad, causa conflictos y no tengo la energía para ingresar más datos en mi cerebro.

La fatiga de hacer decisiones

Pareciera que todas las elecciones anteriormente simples se han vuelto demasiado complejas y complicadas. Ir a la tienda o al mercado ahora requiere considerar todos los lineamientos de seguridad y evaluar el riesgo de contraer el virus o, aún más preocupante, la posibilidad de transmitirlo a otra persona. ¿Es seguro ir a cortarme el pelo o ir al dentista? ¿Me pongo un cubre bocas? ¿Cómo puedo apoyar a los negocios locales y a las personas en necesidad?

La fatiga del incertidumbre 

Digo “No sé” o “Nadie lo sabe” constantemente. La mayoría de nuestros planes están en espera sin una dirección clara a la vista. Escribimos los eventos en el calendario con lápiz, mantenemos ansiosamente las esperanzas del trabajo y nos preocupamos por la economía. ¿Cuándo volveremos a ser como antes? ¿Cuál será la nueva “normalidad”? ¿Cómo cambiará nuestro mundo para siempre?

Podría seguir y seguir…

  • La fatiga del aislamiento
  • La fatiga de nada de tiempo a solas
  • La fatiga del desorden en casa
  • La fatiga del aburrimiento
  • La fatiga de las preocupaciones
  • La fatiga del miedo
  • La fatiga de estar en casa 

Dicen que el primer paso hacia la curación es nombrar el dolor. Es útil darse cuenta de cuánta presión cae sobre nuestros hombros cada día. Nuestro mundo es muy diferente al de hace solo unos meses.

Cuando reconozco el esfuerzo que estoy haciendo cada día, puedo darme gracia cuando no puedo ver a través de la niebla en mi cerebro, cuando estoy malhumorada, o cuando lloro sin motivo. También puedo darme permiso fácilmente para tomar un descanso o ignorar la “lista de cosas que debo hacer”. También puedo dar esa misma gracia y ánimo a los demás.

¿Qué te está causando fatiga? ¿Cómo puedes darte gracia y ánimo a ti mismo o a los demás?

3 thoughts on “la fatiga es real

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